Of cinema and other drugs…

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Review: The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader (2010)

2 out of 5

Summary: Un mundo supuestamente lleno de magia es retratado en una película génerica y carente de ella. Hay chispas por ahí y por allá, pero el fuego nunca surge.

The Chronicles of Narnia: At World’s End

La tercera entrega de las dichosas Crónicas de Narnia es también la tercera en fallar en darnos una buena aventura mágica. Lo cual no es noticia, la verdad.

Hace 5 años, Disney nos trajo una adaptación -la primera de una saga fílmica- de las novelas de C. S. Lewis acerca de este mundo ‘fantástico’ en el cual suceden cosas y gobierna un león. O algo así. El caso es que, aunque se agradecía el esfuerzo por imitar un éxito parecido al de Harry Potter o al de Lord of the Rings, la cinta ni se inmutó en darnos personajes memorables, ni ofrecernos una historia interesante. En resumen, fue una cinta olvidable que, de acuerdo, sí logró (a duras penas) establecer un mundo para una futura franquicia, pero estaba claro que necesitaría de una secuela mucho más profunda para subsistir. La taquilla fue positiva y Disney no dudó en poner en marcha una secuela pronto. Pero con ello, cometió un pequeño error, que resultó grande.

Prince Caspian llegó en verano de 2008 y su resultado fue dudoso, tanto crítico, como taquillero. En primer lugar, la cinta no incursionó en ningún terreno nuevo, y al contrario, decidió presentar a fin de cuentas más de lo mismo que habíamos visto ya antes, sólo que esta vez sin nieve y con un par villanos blandos y aburridos. Por si no fuera poco, Caspian fue sandwicheada por dos blockbusters taquilleros: Iron Man e Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, las cuales le robaron mucha clientela como quien dice. El error que había mencionado de parte de Disney es que se empeñó en lanzar a su secuela como un tentpole seguro sin preguntarse siquiera si poseería el fanbase necesario para ello y arriesgándose con títulos más llamativos. Y es que en un principio Caspian esperaba estrenarse en diciembre 2007 -temporada de invierno- como su predecesora, pero les ganó el lugar The Golden Compass y temieron que aquélla les ganara. Pero bueno, Disney y Walden comenzaron entonces a planear otra secuela, para la cual Disney quería reducir el presupuesto -y Walden no-, y fue cuando surgió la disputa y Disney se retiró de la co-producción. Enctonces, llegó Fox, que ansiaba una saga fantástica.

¿Y qué hizo Fox? Bueno, increíblemente logró sacar adelante una tercera entrega de una saga que andaba exhausta en su comienzo apenas, pero el resultado, como siempre, dista mucho de ser un rescate propiamente dicho. De hecho, pareciera que a Fox no le importó la propiedad.

Voyage of the Dawn Treader ve el regreso de Lucy y Edmund Pevensie a Narnia, junto con su odioso primo Eustace, en donde suben a bordo del Dawn Treader, la nave en la que el ahora Rey Caspian viaja para conocer el paradero de unos ancianos amigos de su padre. Y de metido está también un ratón sin botas llamado Reepicheep, a quien supuestamente conocimos también en el filme pasado, pero yo no lo recuerdo. En nuestro mundo al parecer ha pasado otro año, y en Narnia han pasado tres años, lo cual no tiene mucho sentido porque lo que sí recuerdo de Prince Caspian es que habían pasado unos mil años creo, y en el mundo Pevensie (la Tierra) también había pasado uno, pero eso por lo visto no es problema del filme. Y no, no leí los libros.

De entrada parece que todo va bien. No hay dos hermanos mayores (Susan y Peter) molestos estúpidamente escritos, ni actores incapaces de actuar como ellos. Y a simple vista parece que tampoco nos tenemos que tragar esta vez animales parlante salvo el mencionado y mentado ratón y un minotauro que anda por ahí sin explicación alguna. El inicio es abrupto, y no nos deja conocer bien la relación de Eustace con sus primos amantes de Narnia, pero considero que es correcto dado que nadie viene a ver una cinta así para ver una casa inglesa en plena Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, lo bueno aguanta poco. El primer destino de la embarcación es una isla que al principio parece desolada, pero luego -¡sorpresa!- aparecen unos guerrilleros que atacan a Caspian y compañía y los encarcelan. Y la isla retoma la actividad de una vida cotidiana. Caspian se da cuenta que en su celda no está solo, y descubre al primero de los siete vejetes del rey. Éste le cuenta que tiene que juntar las 7 espadas especiales pertecientes a cada uno de ellos, las cuales están regadas por todas las islillas de la zona y fueron regaladas por Aslan, el Dios de Narnia. A partir de toda esta escena, desde que llegan a esta isla poblada hasta la mitad del filme, más o menos cuando Eustace se convierte en bestia, es seguro afirmar que Voyage of the Dawn Treader es un desastre rotundo. El diálogo terrible, unas peleas de espadas de lo más genéricas y aburridas posible, una trama sin sentido, una edición espantosa, y hasta un diseño y nivel de producción (maquillaje, vestuario, sets) de una cinta proveniente de un estudio menor. Incluso los efectos visuales se sienten apagados y no muy bien pulidos. Qué vergüenza, la verdad. Yo sólo esperé que la película acabara ya.

La cinta parece jalar al barquillo de una isla a otra sin conexión verdadera. Dejamos una isla sin siquiera obtener una conclusión coherente de ella, y nos vamos a otra. Entiendo, por lo que intenta la película, que cada isla es una especie de moraleja cristiana, pero realmente la única que ligeramente nos da una es la del oro, en la que Caspian y Edmund tienen una discusión sobre el liderazgo de la misión que casi me hace vomitar. ¡Vaya manera de ganar nuevos adeptos a su franquicia, Walden!

La segunda isla no es mucho mejor. Nos encontramos a uns seres invisibles que tan sólo quieren ser vistos sin importar su fealdad estética. Para ello hay un libro mágico con hechizos para todo, según, lo cual no es cierto, porque dicho libro no parece incluir ningún encantamiento para mejorar la cinta. En la misma isla, un señor -un mago al parecer- les informa que deben seguir una estrella azulosa, y les advierte que a lo largo del camino a cada uno de ellos lo tentará el lado oscuro de la fuerza. El mal, pues.

Y es muy obvio el camino que quiere seguir la película, en donde el verdadero villano por así decirlo son estas luchas internas de cada uno de los personajes. Bueno, no cada uno, pero sí Lucy, Edmund, Caspian y Eustace (el ratón es perfecto al parecer). Así, y apegándose a sus principios cristianos, la cinta nos quiere hablar de la autoestima, la avaricia, la madurez, y el rencor, entre otras cosas, pero lo hace de manera muy vaga, sin ningún tipo de resonancia real. Elementos cuyo potencial de explotación para drama era muy alto pero los guionistas se van por la idea de que a los niños no les interesa eso.

Como dije, a la mitad de la cinta, la calidad mejora, pero es un hecho que no puedes acabar grandiosamente si de entrada escuchaste el pitido de salida muy tarde. Sí hay un esfuerzo por terminar de una manera satisfactoria la historia -y posiblemente concluir la saga tempranamente-, pero no puede tomarse en serio después de una catástrofe de 50 minutos.

Lo que sí se tomaron en serio los realizadores fueron los elementos religiosos, puestos de manera tan poco sutil, que realmente molestan. Bien, sabemos que los libros también, pero existe esa frase llamada ‘tomarse libertades creativas’. No tenemos que ver a un león afirmando ser Dios (demasiado pretencioso), y que gobierna un país cuyo nombre podemos divinar fácilmente: el paraíso, a donde sólo los de buen corazón pueden ir. Y dado que la rata es el personaje sin defectos de la cinta, él es el único que puede accesar a tal edén. Luego está ese rollo de la mesa con las espadas, la Última Cena de Aslan. Y además hace milagros el león, algo que en Narnia se conoce como magia (“no preguntes”). Y sin contar que resucitó hace dos películas (¡de eso sí me acuerdo!).

Al final de todo, la subtrama que toma más fuerza es la de Eustace y su ‘transformación’ tanto física como espiritual. No que sea algo conmovedor, pero es la más pulida, aunque igual de desabrida que el resto. Y es que este filme está estructurado a base de subtramas, las cuales convergen en cierto punto (o eso era a lo que querían llegar los guionistas) y de ahí surge la trama principal. Una buena estructura, mal planificada y realizada.

Las actuaciones no sobresalen, pero tampoco dan asco. Georgie Henley (Lucy) intenta con lo mejor de su inocencia darle alma a la cinta, pero es precisamente esta inocencia la que hace un tanto incoherente su lucha interna. Skandar Keynes (Edmund), ya con un personaje más maduro y simpático, hace un intento por darnos ese protagónico imperfecto, pero agradable con dotes heroicos. Ben Barnes (Caspian) repite papel y lo luce tanto como la vez pasada, de manera que a veces te olvidas de que es rey. Eso debe costar trabajo. Will Poulter (Eustace) actúa decentemente como una persona odiosa y llena de defectos que cambia conforme avanza la aventura, pero nos hace preguntarnos si de verdad puede tomar el lugar de los Pevensie de haber una secuela más.

Pero la verdadera actuación, y la verdadera protagonista es la Bruja Blanca (Tilda Swinton) en un papel memorable que dura en pantalla unos 10 segundos, exagerando. Es lo mismo que hicieron en Prince Caspian, traer de vuelta a la villana para ayudar a vender la película, aunque sea un poco más. Aquí -en serio, es de aplaudirse- lograron encontrar un momento para meterla y darle, supongo, más aire de franquicia a esto, y mi pregunta es: ¿PARA QUÉ? ¿Qué puede hacer Tilda en esos escaso segundos? ¿Qué puede aportar el personaje en ese tiempo? Y lo peor, es que la ponen en los postersy trailers como si fuera alguien importante en la trama. Ah, y también hay que tragarnos unos segundos las caras de Peter y Susan los molestos hermanos mayores.

La tercera entrega de Narnia carece aún más que sus predecesoras de esa imaginación indispensable para obras fantásticas, y eso es lamentable. El viaje tampoco es estupendo, ni tiene sensación de aventura. Tampoco es un naufragio, pero la verdad sea dicha, la saga fílmica agoniza, tan así que es dudable su continuación en este punto. No tuvo números de taquilla bajos, pero en comparación a las otras sí, y en el mundo de negocios eso representa una decepción que no llegó a los resultados esperados. Voyage of the Dawn Treader es medio tediosa de aguantar, por muchos momentos aburrida, y nos deja esperando también ver esa chispa, esa estrella azul -como la que buscan sus protagonistas- llegar en algún momento. Pero nunca llega…

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Review: Tangled (2010)

3.5 out of 5

Summary: Tangled contiene todos los elementos para trascender como otro éxito de Disney, si bien en cuanto a memorable se queda corta.

When Rapunzel met Rider…

Admitámoslo, muchos teníamos nuestras dudas sobre el resultado de una nueva historia de princesas de la casa Disney (y una aún sin usar) que sería la primera producida en CGI. O tal vez sólo yo. Lo mismo que me pasó con How To Train Your Dragon más temprano en el año: la pre-juzgué mal. Mi error, sí.

Primero, los hechos: Tangled es, y se transmite en pantalla, la cinta animada más cara en la historia con un presupuesto de 260 millones de dólares, así como en general la segunda más cara, detrás de Pirates of the Caribbean: At World’s End, que costó, según dicen, unos 300 millones. Como ven, este proyecto, además de largo (duró 6 años en total todo el proceso), resultó riesgoso para el estudio, que hizo lo posible para abarcar a la demografía más grande posible, a tal grado de cambiar el título de Rapunzel a Tangled, con la esperanza de que los niños/hombres, y no sólo las niñas/mujeres, se interesaran. Con ello también se propusieron a aumentar el rol masculino protagonista y promoverlo lo suficiente como para asegurar que, aunque la princesa era Rapunzel, el filme no sólo se centraría en ella.

En efecto, Tangled es un título que a distancia se veía tonto, pero resulta totalmente acertado. Son dos historias, cada una centrada en un personaje, y se entrelezan y enredan, y valga la redundancia, se ven involucrados en varios enredos y apuros.

Tenemos a Flynn Rider, un joven ladrón con cierta soltura y gallardía, obviamente inspirado en aquél carismático y legendario actor, Errol Flynn. Él, junto con un par de brutos logra robar la corona de la princesa perdida del reino y corre a buscar un escondite en un bosque cercano. Ella, Rapunzel, una princesa perdida con cabello mágico capaz de curar heridas y rejuvenecer a la gente, atrapada de por vida en una torrecilla en lo más recóndito del bosque anhelando con poder presenciar algún día las linternas que desde el castillo sueltan cada año en el cumpleaños de la princesa perdida, con la esperanza de que ella regrese pronto, si acaso. Y por obra del destino, estos dos personajes muy diferentes se ven envueltos en una situación común. Flynn, un conocedor del mundo, sin sueños que perseguir. Rapunzel, una soñadora sin conocimiento alguno de su mundo.

Esta es la premisa para soltar a rienda una historia clásica de princesas con la novedad de añadirles una aventura digna de envidia de clásicos como The Little Mermaid, y Aladdin. Y es que desde el momento en que nos introducen a Flynn nos percatamos de lo vívida y divertida que va a ser Tangled, aunque es hasta después que realmente nos damos cuenta que Disney le puso empeño a su película animada número 50. Bonita presentación de ella al inicio, por cierto.

El guión (escrito por Dan Fogelman) hace todo lo posible por salirse un poco de decisiones (narrativas) convencionales y hasta clichéladas y se esmera por hacer de Tangled una historia diferente que tampoco pierda de vista los elementos de los cuentos de hadas de antaño de Disney, cuyo toque, seamos honestos, nunca se volverá a ver, aunque se agradece el esfuerzo. Así pues, escuchamos una que otra línea (de diálogo) astuta pero cómica, y varios puntos de la trama principal bien elaborados y llevados a cabo, como el hecho de trenzarle el cabello a Rapunzel en cierto punto, el dibujo de ‘Se Busca’ de Flynn (importante para el plan de Gothel), y sobre todo el giro en el clímax SPOILER ALERT!! cuando Flynn, en un momento decisivo, le corta el cabello a Rapunzel FIN DE SPOILERS.

Sin embargo, a su vez el guión no acierta en otorgarnos un clímax acorde a lo esperado, y resultando algo poco inspirado y medio blando. Es claro que no podían salirse de la norma (todo termina bien para los protagonistas, todo termina mal para el/los antagonista/s), pero también es cierto que podían habernos sorprendido y no dejarnos con un refrito de nudo que se asemeja al de Snow White and the Seven Dwarfs. Asimismo, el punto de transición hacia el clímax (SPOILER Rapunzel descubre que es princesa FIN) se siente apresurado e incluso inverosímil, como con miedo a terminar con un metraje de más de 100 minutos. Me imagino que también esa es otra norma.

El mayor punto a favor de Tangled son sus protagonistas -elemento esencial para no apestar-, personajes muy relatables y llenos de humor, y por qué no, de química: Flynn y Rapunzel. Pero tampoco hay que descontar a secundarios como Pascal, el camaleón que sirve de sidekick de Rapunzel, y la bola de hombres de la taberna; todos ellos se roban uno que otro momentito. Pascal en particular me pareció muy original, con mucho potencial. Se excentan de mención Maximus y Mother Gothel, personajes poco interesantes que bien recuerdan a DreamWorks, y que parecen salidos de allá. A Maximus lo hacen el sidekick de Flynn y para darle humor le dan el comportamiento de un perro. Qué original. Sus escenas están planeadas para soltar risas, pero se queda lejos de ello. Sin duda, lo opaca Pascal. Madre Gothel, por otro lado, un villano simplemente olvidable, sin representar una verdadera amenaza para nadie, y con canciones repetitivas y sosas.

Y hablando de canciones, otra norma de cuentos de hadas, hay algunas que se sienten forzadas y metidas por el hecho de ‘necesitamos canciones’. Cierto, la primera cantada por Rapunzel, es lógica y necesaria para conocerla en unos pocos minutos; la romántica entre Flynn y Rapunzel, no podemos sacarl;, y la última en los créditos, también necesaria. Todavía la de la taberna, la clásica canción que sirve como comic relief medio la paso, ¿pero el resto? Desechable. Lo que sí se reconoce es la música del ganador de varios Oscares, Alan Menken, responsable de melodías tan memorables del Renacimiento Disney.

Ahora, ¿recuerdan lo que dije sobre cómo se notaba el uso del enorme presupuesto en pantalla? Pues se los repito, cada toma de Tangled te sorprende, desde la animación del agua hasta cada minúscula fibra de cabello (¡y ese brillo!), es indudable que el trabajo arduo de todos los animadores involucrados merece un aplauso. Soberbio.

En sí, Tangled me sorprendió. Tampoco es que regrese a los viejos tiempos de Disney, pero sí te deja un buen sabor de boca, te regala un rato de buena diversión, y de paso de da una historia inocente y por lo que es, bien cuidada, con una animación del más alto nivel y una música de calidad. Nada mal.

PD. El doblaje suckea terriblemente. Te acostumbras después de un rato, pero honestamente sigue apestando.


Review: Toy Story 3 (2010)

5 out of 5

Summary: Indiscutiblemente grandiosa de pies a cabeza, Toy Story 3 es una obra maestra. Una cinta con animación impecable que te hará reír, llorar, soñar, y recordar, y finalmente, ¿no es éso lo que busca el verdadero cine?

Iron Knight reviews Pixar’s latest masterpiece

Sabes que has visto algo grande cuando una película te hace sentir. Cuando un filme te otorga emociones, y más aún, las logras sacar. Toy Story 3, la onceava cinta de los dioses de Pixar, se mete en esos zapatos y el resultado es algo divino, algo jugoso; una verdadera belleza.

15 años después de que el genio creativo John Lasseter nos los presentó por primera vez, y once años después de la última vez que los vimos, los juguetes de Andy siguen siendo relatables, cómicos y genialmente parlanchines. Pero verán, en su mundo, también han pasado unos cuantos años. Su amo y señor ya es casi un adulto y tiene que seguir adelante en su vida, en la universidad. Lógicamente, Woody y compañía no podrán acompañarlo ni seguir a su lado, pese a su terquedad (inocente terquedad) de ir con él, y en una confusión, terminan siendo donados a la Guardería Sunnyside, aparentemente una especie de Disneylandia para juguetes, en la cual Woody no se siente a gusto, pero el resto de sus amigos sí.

A su llegada a Sunnyside, son recibidos por el patriarca Lots’O Huggin’ Bear, un oso morado de peluche, a quien todos conocen por Lotso, y quien les ofrece una pequeña guía por el amplio lugar, junto con el hombre del momento, Ken.

Los genios de Pixar (porque no son menos que eso), han logrado en esta cinta lo que hacía más de una década nunca pudieron haber hecho: crear y  ampliar un verdadero mundo de juguetes. Necesitarás al menos dos idas al cine para captar una mayor parte de los minuciosos detalle impresos en este lugar. Las ideas ingeniosas para darle vida a un sinnúmero de juguetes, el rápido econocimiento de su material y la apreciación de su textura son divinamente fantásticos. No hay ninguna manera en que Lotso hubiera sido creíble en la primera cinta. Aquí puedes sentir su felpa, puedes reírte con el cuerpo plástico de Ken, quien es el más grande robacámaras de Pixar. Simplemente me encantó este muñequito. Ciertamente no opaca a nuestro grupo de protagonistas, pero cada una de sus escenas es brillante. Luego, está Barbie por supuesto, quien junto con Jessie le añade un toque femenino que sin duda sirve para aumentar aún más la atracción del público.

Eventualmente, Woody, Buzz, Jessie, Tiro al Blanco, el Sr. y Sra. Cara de Papa, Rex, Hamm, Barbie, y Slinky buscan y planean una manera de salir de Sunnyside y llegar a tiempo con Andy antes de que éste se vaya a la universidad, aunque eso signifique quedar botados en el ático. De nueva cuenta, otra magistral muestra de los grandes guionistas que han respaldado a cada una de las aventuras de Pixar.

Durante el transcurso del filme, la calidad del entretenimiento familiar nunca baja. La escena con la que se abre te pone de inmediato en el humor adecuado y así como lo fuera en las dos cintas anteriores es una buena adición. Una mini-aventura llena de extravagancia visual y diversión, situada en el viejo Oeste y de proporciones épicas.

Visualmente, y como es obvio, estamos ante la Toy Story que mejor se ve. Todas las texturas, como ya dije, se sienten reales, y el movimiento plástico de los juguetes es excelentemente retratado. La iluminación es perfecta, y en cada cuadro puedes apreciar el enorme esfuerzo de los animadores de Pixar. Ni siquiera necesitas el 3D de ahora. Yo la vi en sala convencional (2D), y puedo decir que la experiencia no disminuye. No necesitas otra dimensión ni ver saltar las cosas frente a tu cara para realmente conectar con una película cuando la historia por la que ésta se rige ya incluye una fortaleza emocional incomparable a otras producciones. El señor Roger Ebert lo dice correctamente: Pixar es el primer estudio que es a la vez una estrella de cine. 15 añois después de que sorprendieron al mundo con un honesto y humilde debut, lo siguen haciendo, y cada vez mejor. Ningún otro estudio ha recibido tanto aclamo crítico en todo el mundo. Por mucho que hagan competencia, ni DreamWorks no Fox han logrado siquiera pisarle los talones a estos dioses de la animación, con la honorable excepción claro, porque hay que reconocerlo, de la sorprendentemente encantadora How To Train Your Dragon (2010) la cinta animada que más se le acerca a la marca Pixar.

Hay una hisotria fascinante y conmovedora que acompaña y le da razón a esta, de igual forma, divertida tercera y última aventura en pantalla de los juguetes de Andy. El desarrollo de personajes existe y se enfoca más que nada en reforzar y mostrar los lazos de amistad que une al grupo protagonista juguetes y que los mantiene juntos por toda la cinta. Y luego, por supuesto, están las dos caras de su status de juguetes: por un lado, Andy, que debe dejar ya su infancia en meros recuerdos, y está en lo correcto, pero por otro lado, Woody, Buzz y el resto, que lo único que quieren es tener a una persona especial para ellos que juegue con ellos con cariño, y también ellos tienen la razón. Esta es una historia con la que cualquier persona puede identificarse, y quizás sea muchísima más emotiva y significativa para jóvenes y adultos que para niños.

Seré sincero, no pude evitar dejar escapar unas lágrimas y sentir un nudo en la garganta y una bola de sentimientos en tres ocasiones; al inicio (cuando escuchamos conocida y brillante ‘Yo Soy Tu Amigo Fiel’), y al final, en el clímax y el desenlace. Simplemente lo pongo de esta manera: si no sientes absoolutamente nada durante el final, quizás debas preocuparte de que estés hecho de roca. 😛 Pero no creas que es puro sentimentalismo, hay muchísimas risas y momentos cómicos que se entrelazan a los emocionales sutilmente. No te quedarás tieso sin sonreír cuando veas a Ken, o al Sr. Cara de Papa siendo un Sr. Cara de…… bueno, ya verán. Pero en serio, la diferencia entre los chistes y el humor pixariano y el empleado por DreamWorks, es que el primero le imprime sentido a esas risas, mientras que los segundos sólo las reutilizan para opacar una historia floja y poco trabajada.

Honor a quien honor merece. Lee Unkrich toma las riendas de esta tercera parte y nunca las pierde ni las suelta. Él toma, sin nerviosidad, control total para entregar la que es, posiblemente, la mejor tricuela de todos los tiempos, y a su vez, darle fin a una de las mejores trilogías en el cine, y cerrar con broche de oro, y lógica, la primera trilogía del estudio. El siguiente paso para Pixar es proporcionar una ampliación a otras creaciones suyas, como lo harán el próximo año con Cars 2, que se estrena el 24 de junio de 2011, y frente a la cual se presentará un cortometraje (como es su costumbre) relacionado con el mundo de Toy Story. Después de eso, al siguiente año, Pixar lanzará por primera vez dos cintas en un año, con Brave (anteriormente titulada ‘The Bear and the Bow’) en junio de 2012, y más tarde, Monsters, Inc. 2 en noviembre del mismo año.

Toy Story 3 pinta ser la película más exitosa (comercialmente) de los estudios y lo tiene bien merecido. Podría verla fácil otra dos veces sin problema alguno. ¿Saben? Tal vez la pueda ir a ver en este mismo instante, así que ¡ahí se ven, mis lectores (as)!


Review: Prince of Persia: The Sands of Time (2010)

2 out of 5

Summary: Poco divertida, pero con decente acción y buen nivel de producción, Prince of Persia es otro vehículo de entretenimiento muy ligero y vacío que debería proporcionar algo más que un guión soso y blando, y un resultado más satisfactorio.

Iron Knight reviews Jerry Bruckheimer’s latest crap

NOTA: Nunca he jugado ninguno de los videojuegos, ni conozco el storyline que siguen. Por si empiezan a decir.

Jerry Bruckheimer es uno de los miembros de ese pequeñísimo grupo en Hollywood que puede basarse en un perro orinando para hacer un blockbuster y nadie le dice nada. El hombre tiene talento -no hay que negarlo- para hacer una cinta de acción mezclada con humor que atraiga al público, pero sus resultados son siempre parecidos y formulaicos, con excepciones de vez en cuando. Y estas producciones le han generado miles de millones de dólares en taquilla, lo que le permite financiar más, y más, y más. Como bien dicen, si no está roto, ¿por qué arreglarlo? Y es bajo ésa regla que Jerry sigue produciendo reciclando porquería tras porquería.

Prince of Persia: The Sands of Time es la más recientes de ellas, basada en la exitosa franquicia de videojuegos, y una vez más presenta un guión familiar y ya explotado antes. Con sus filmes, Jerry presenta a un héroe que, en esencia, no cambia durante la historia, y aquí no es diferencia. Dastan, nuestro protagonista, al inicio siente: “Soy bien chingón”. Luego, mediante alguna peripecia o infortunia, viene a pensar: “Ok, a lo mejor no soy tan chingón”. Por supuesto, hacia el final de la cinta se da cuenta: “No, en verdad soy bien chingón”. De esta forma, nuestro héroe tiene una “emocionante” introducción, después se topa con un problema que lo hace dudar de sus capacidades, para luego embarcarse en una aventura que reafirma lo grandioso que es. Esta es un fórmula ya vieja y convencional que, sin embargo, con la cantidad correcta de humor, emoción e inteligencia, puede derivar en algo más que un refrito. Bueno pues Prince of Persia no tiene ninguno de ello. No sé quién aseguró que esta sería una “nueva” Pirates of the Caribbean, pero definitivamente se equivocó. Vamos, ni siquiera me parece mucho mejor que At World’s End (2007), y eso que aquélla fue una basura.

No voy a dedicar mucho tiempo a discutir la trama, porque no ofrece nada nuevo y carece de sentido. El guión es vital para una película, y por desgracia casi siempre es lo que falla. Si el guión apesta, de segurito la cinta apesta. Dastan es un guerrero persa que de niño fue recogido y acogido por el rey después de ganarse la vida en la calle y en pobreza. Así pues, se une a la familia real y obtiene una vida mejor en el palacio, más tarde combatiendo junto a sus “hermanos” en batallas haciendo uso de sus dotes spidermanescos. Dastan no tiene sangre real, y es por eso que sus hermanos a veces le hacen el fuchi, sin embargo, lo vitorean después de ayudar a entrar y asaltar la ciudad sagrada de Alamut en donde la princesa Tamina gobierna. Pero todo sale mal, y Dastan se ve inculpado en un homicidio que él no cometió y, por ende, se ve también obligado a huir antes de morir en el intento, llevándose a Tamina con él.  Y así empieza una larga y aburrida aventura desértica de este forajido príncipe, que descubre el poder antiguo de una daga y devela el misterio del repentino ataque a Alamut puesto que todo indica que no se hacía ningún tráfico de armas ahí como se tenía pensado. Así parece tener sentido, pero una vez en pantalla, la historia se torna un desorden embarrado de efectos especiales.

Para acabarla de amolar, contamos con un protagonista aburrido: Jake Gyllenhaal. No lo tomen a mal, Jake me cae bien, pero nunca, desde el inicio de preproducción, nunca me tragué a Jake como el príncipe Persa, y hasta el momento sigo sin tragármelo. Sí, sí, se ganó bastantes músculos, habrá hecho algunos stunts, pero simplemente no se puede deshacer de un aspecto demasiado americano, ni de unos ojos demasiado blandos para el tipo de papel que personifica. Dastan termina siendo un héroe sin atractivo (no hablo del físico), y por lo tanto, aburrido. Jake no se puede decidir entre su acento americano y su pésimo acento inglés (ni se agradece el intento). No se si los realizadores estudiaron o no geografía, pero Persia no es Inglaterra. En serio, parece que se equivocaron y quisieron hacer un Prince of England, porque todos usan acentos ingleses, pero es Hollywood entonces what the hell. El caso es que me disgustó mucho el trabajo de Jake. Se me hacía casi imposible verlo. Sus bromas y líneas sarcásticas no encajaban y su look te impedía verlo como el protagonisa. Algo parecido con Gemma Arterton. Es muy posible que físicamente se haya adueñado del papel, pero la princesa Tamina es muy molesta. Aquí no es culpa de la actriz, sino del asqueroso guión que la volvió insoportable, además del hecho de que, prácticamente, Gemma está volviendo a interpretar el mismo rol de Clash of the Titans, vista hace poco, sólo que menos burdo y un poco más trabajado. Tamina es además la guardiana de la Daga del Tiempo, la cual tiene que rescatar de manos enemigas y llevarla a un templo por ahí, y sin embargo, la Daga todo el tiempo estaba en la ciudad, guardada, lo cual es una de las tantísimas cosas que no tienen sentido en la cinta.

Detrás de todo esto, está Nizam claro, el “tío” de Dastan, quien, cual Skar en The Lion King (1994), ansía quitarle el trono a su hermano haciendo uso del poder de la Daga, para lo cual planea el ataque a Alamut. Durante la mitad del filme más o menos, nos hacen creer que uno de los príncipes de sangre es quien ha planeado todo, pero es muy obvio que Nizam es el verdadero antagonista, aunque un antagonista con poco antagónico, antagónicamente hablando. Ok, ni yo me entendí. Este hombre es bien personificado por el fantástico Sir Ben Kingsley, a quien le queda excelentemente el papel. Lo malo, es que no le dan mucho material para trabajar, y Nizam pasa a ser literalmente un villano cualquiera, sin una ambición clara y bien representada, y sin poseer ningún tipo de amenaza. No existe amenaza real para nuestros personajes (Tamina y Dastan), porque sabemos exactamente en dónde terminarán. Redondeando el cast principal, se encuentra Alfred Molina como un jeque amante de las carreras de avestruces y quien no sirve para ningún propósito más que para añadir un par de risas.

Dado que Dastan tiene en su poder la daga casi todo el tiempo, es muy poco el sentimiento de búsqueda en Prince of Persia como normalmente hay en la típica aventura épica situada en una exótica locación. El trayecto que Dastan y Tamina recorren básicamente se limita a dar círculos alrededor de los mismos lugares, recogiendo amigos mientras vemos cómo surge entre ellos una chispita de amor.  Su misión es llevar de vuela la daga a una roca mágica escondida bajo los suelos de la ciudad de la cual se acaba de escapar. ¿Dónde está lo divertido en eso? 

En el camino, a Dastan le da tiempo para mostrarnos un sinfin de saltos y brincos los cuales el director Mike Newell adora resaltar empleando sobreempleando movimientos de cámara y cortes  lentos y rápidos disminuyendo el ritmo de la acción y no dejando ver bien qué sucede. Me hubiera bastado con tan siquiera UNA escena que realmente nos permitiera visualizar bien los movimientos acrobáticos de Dastan. Y luego están los hassansins, contratados por Nizam para proporcionar a Dastan de enemigos con quiénes luchar apropiadamente, los cuales parecen tener una cantdad infinita de cuchillas que lanzar, espadas que blandear, y otros artefactos. Que personajes tan risibles, la verdad.

Al final de todo, Dastan confronta a Nizam en los subsuelos de Alamut en una escena que fácil consume la mitad del CGI empleado en la cinta, y que además tampoco tiene sentido. <<SPOILER ALERT!!! (resalta el texto para leer) Dastan logra usar para su ventaja las Arenas del Tiempo y regresa al inicio del filme, exactamente cuando sostiene por primera vez la daga con sus manos. SPOILER ALERT!!!>> Y ahí tienen su final feliz, con los dos héroes juntos, no importa que Tamina no recuerde el pasado, que ahora es el futuro. El futuro alterno, porque eso ya no sucederá.

No hay mucho perdonable ni redimible en Prince of Persia. Es una película visualmente muy bonita con una buena cinematografía que, sin embargo, se siente totalmente artificial (cough… green screen… cough). Los valores y el diseño de producción son destacables, pero nada impresionantes o que no hayas visto antes. Pero de más importancia es que no es una cinta memorable ni mucho menos encantadora. No hay una historia que te envuelva. Mike Newell es un buen director, pero esta vez se equivocó a pesar de haber manejado otro enorme blockbuster hace unos años con Harry Potter and the Goblet of Fire (2005), posiblemente la mejor de la saga. Prince of Persia: The Sands of Time no hace diferencia en cuanto a adaptaciones de videojuegos, pero no es un desastre. No va tan lejos. Habrá a quienes les guste, habrá quien la vaya a ver por Gemma Arterton (ojalá no tuviera tantas líneas), y habrá a quien le valga y le venga. No cuenta con buenos momentos, aunque, como un todo, puede ser un poco disfrutable. Una secuela no es 100% asegurada (ni deseada) dado que no le ha ido tan bien como se esperaba en taquilla (parece que apenas y llegará a los $400 millones de dólares mundiales), pero si a Bruckheimer se le antoja entonces si la hay. No que me importe, vaya. Ojalá los realizadores hubieran tenido una Daga del Tiempo para regresar y corregir tanto error.


Trailer Analysis: Tron Legacy

Hace unos 28 años, Disney produjo una cinta innovadora que ayudaría a revolucionar los efectos visuales y el uso de CGI. En su momento de estreno, la cinta no vio la gloria como tal, pero consiguió una oleada de fans años más tarde convirtiéndola casi en una de culto. Este filme es pos supuesto, Tron (1982), y este año Disney nos trae una atrasada pero muy esperada secuela para llenar las salas en diciembre. Y hace un par de semanas, vimos el primer teaser oficial que es lo que nos trae aquí.

Antes de iniciar, hay que mencionar que Tron Legacy (2010) toma lugar muchos años después que la primera. Kevin Flynn lleva años desaparecido, y tiene un hijo Sam, quien de pronto se embarca en una aventura dentro del universo ya conocido para rescatar a su padre. El cast ve el regreso de Jeff Bridges como papá Flynn y  Bruce Boxleitner como Alan Bradley y Tron. Los nuevos son Garrett Hedlund como Sam, Olivia Wilde, Michael Sheen y el maestrazo John Hurt. El filme es dirigido por Joseph Kosinski.

********************Tron Legacy********************

00:10.- El logo de Disney, que cambia de colores normales a colores Tron.

00:14.- Un edificio que, si vemos bien, se trata del ENCOM, la compañía para la cual trabajaban los protagonistas de la primera. Cabe mencionar que la Dra. Lora Baines, interpretada en aquélla por Cindy Morgan no regresa para esta secuela. En el edificio, se puede ver a un hombre que seguramente es…

00:16.- Garrett Hedlund como Sam Flynn. A Hedlund lo hemos visto antes  en Troy (2004) como Patroclus, el primo de Aquiles que Héctor asesina, y en Eragon (2006) como Murtagh. Más recientmente su nombre se hizo escuchar al ser uno de los actores en busca del codiciado rol de Captain America, que, como todos ya sabemos, se lo ganó Chris Evans. Sin embargo, siendo el protagonista, esta cinta lo impulsará en su carrera.

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Disney se pone darkie

No, no es una noticia de último momento. Tampoco es un cross-over entre Disney y Marvel ahora que la segunda pertenece a la primera. Resulta que hace tiempo navegando por los más recónditos recovecos de lo que coloquialmente se conoce por Internet, encontré unas muy curiosas imágenes que retrataban a las viej…..err….. princesas de Disney -algunas sin vínculos reales- de una manera que, de haber sido los conceptos finales, irían de la mano de Tin Burton. Las obras son obra (?) de un tal Jeffrey Thomas cuya galería, denominada Twisted Princesses, se encuentra por allá en deviantArt. Postearé todas, agradeciendo a su autor, y esperando ver más. Por lo pronto, éstas son:

VER TODAS LAS IMÁGENES…


Review: A Christmas Carol (2009)

2.5 out of 5

En corto: Otra Una adaptación entretenida y decente del clásico cuento de Dickens que tan sólo dota a la historia de efectos modernos y tridimensionales.

Iron Knight reviews A Christmas Carol

Desde Cast Away (2000) he perdido interés en Robert Zemeckis, el director de nuestro filme en cuestión. Tenía en claro que manejaba bien los efectos visuales en sus filmes, pero cuando paso de live-action a la animación por computadora, empezó a perder el lugarcito que le tenía reservado. Con el perdón del señor, The Polar Express (2004) fue una porquería en comparación con (algunos) sus anteriores filmes, y con repecto a animación, y cuento navideño. Sin embargo, Zemeckis creyó haber hecho un excelente trabajo en el CGI, por lo que siguió por el trayecto con Beowulf (2007), cintilla que, si bien tuvo mejor aceptación, no representó un honorable trabajo del cineasta. Sin embargo, cuando escuché hablar de una nueva versión de A Christmas Carol, bajo su dirección, me quedé medio intrigado. Fue una de esas cosas difíciles de explicar, pero me empecé a imaginar que sí pegaría y que me gustaría, por tanto, comencé a anticiparla.

La obra original de Charles Dickens

Por otro lado, me quedé dubitativo. Han sido ya bastantes las adaptaciones de este cuento, que, por cierto, siempre me ha gustado :), que pregunté, como muchas otras páginas de cine, ¿qué diferencia habrá entre ésta nueva versión y las otras? Lo que nos lleva a, ¿qué nos brindará? O, ¿qué brindará a la historia en sí? Y la respuesta común fue, el formato 3D. En efecto, cuando uno sale del cine (ya estamos en el presente de nuevo), se da cuenta de que el efecto que hace a las cosas salirse de la pantalla fue lo único novedoso. Sí, la historia está basada en un cuento ya escrito, por tanto no se puede cambiar casi nada (y más aún siendo una así de famosa), pero se pudo haber brindado algo nuevo y fresco.

Como no pienso repetir una premisa que ya se saben, iré al grano. Y como se trata de un filme animado, pues empezaremos obviamente por ahí: la animación. ¿Qué tal está? Bueno, no es Pixar. Pero para lo que se proponía está bien. Vemos aspectos mejorados que en The Polar Express (2004) no estaban del todo pulidos. Scrooge, el protagonista, es el más cuidadito de todos, pero lo curioso aquí es el tipo de animación ya clásico de Zemeckis, y que algunos aún critican, el performance capture, que permite prácticamente “animar” a los actores, de tal forma que sus personajes resulten casi idénticos a ellos. Es un poco efectivo, pero el ver a estos actores “animados” resulta extraño.

Mi mayor queja es precisamente lo mucho que se enfocaron en la animación y en el 3D, y la poca atención en contraste que le pusieron a los personajes en sí y al entretenimiento de la película. Los fantasmas de la Navidad, personajes secundarios importantes, resultan tan interesantes como un perro orinando. El primero con una voz tremenda que da hueva; el segundo, que se quiere hacer el gracioso y poco lo logra; y el tercero (cuya aparición es el peor acto), tan coherente como temeroso. De ahí en fuera… mmm… está bien, lo normal… Y un gran contra: algunas escenas, sobre todo con el Fantasma de la Navidad por venir, no encajan muy bien con el resto, y más bien se sienten forzadas para recalcar el uso de la tercera dimensión en el filme.

Por último, el trabajo de voz de los actores, que resulta poco sobresaliente de manera general, con excepción de Jim Carrey, que dota a Scrooge de cierto carisma, pero nunca conecta del todo. Me hubiera gustado ver  a Robin Wright Penn y Cary Elwes mejor aprovechados.  

¿En qué funciona pues, la película? Sabe mantener al público entretenido y con el sello familiar Disney, que incluye esos (gastados) momentos mágicos, no resulta tan mala opción para llevar a la familia, pero yo le pensaría con los niños pequeños menores de 3 años o por ahí así. La pregunta es, ¿por qué Disney, siendo un clásico navideño, no lanzó el filme precisamente en esas épocas? Le resta puntos al asunto, aún cuando ya veamos en todas las tiendas la avalancha comercial de la temporada.

Nota del Autor: Sobre los Reviews.

Las críticas de filmes publicadas en este blog reflejan la opinión personal de su autor (Iron Knight), y son tanto subjetivas como objetivas. Son totalmente cuestionables, y bajo ningún motivo serán tomadas como la última palabra, pero por supuesto, todo argumento será justificado y explicado.