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Best of 2010: Movie Posters

Antes de que comience bien el año, vamos a recordar los mejores posters del 2010. Como siempre, cada año cientos de carteles inundan la red y los cines en espera de que los filmes anunciados capten nuestra atención y generen dinero. Y ya que precisamente pagamos por verlas, pues por lo menos debe haber buenos posters de vez en cuando, ¿no? He aquí pues los 10 mejores carteles del 2010, maravillas visuales, pero antes que nada…

MENCIONES HONORABLES:

10. LET ME IN (teaser poster)

Matt Reeves tenía la difícil tarea de llamar la atención por un remake de un filme sueco que ya era alabado por el público. Por eso, su cinta con título acortado -Let Me In-, tuvo la suerte de contar con unos posters (este no es el único bueno) realmente interesantes. Aquí, aunque se siente como una toma digital de lejos, el cartel capta nuestra atención con esa combinación mortal -negro y rojo sangriento- que rara vez es hecha con delicadeza.

9. INCEPTION (IMAX poster)

El super exitoso y aclamado filme de Christopher Nolan no sólo contó con una historia encantadoramente original, sino que brillantemente esta se transmitió en la promoción de la cinta. Al menos una docena de posters salieron al aire, pero este es el que mejor define a la cinta, y el que mejor hace su trabajo. Innovador, elegante, muuuy visual, y efectivo.

8. THE SOCIAL NETWORK (teaser/theatrical poster)

¿Cómo vender una cinta basada en Facebook, sin verse como una mera propaganda de dicha red? Un dilema difícil, que se resolvió con éxito. La cara del protagonista, sumado a una killer tagline y una pequeña side-bar que sirva para reconocer qué estamos viendo. You don’t get to 500 million friends without making a few enemies. Creo que no hay mejor frase en el año como ésa, a tal grado que ahorita ya no necesitaríamos tal side-bar para saber qué es. Es una cosa promocional brillante así de simple.

7. FOR COLORED GIRLS (teaser poster)

Generalmente siempre se notan más esfuerzo en los teasers (aquellos posters que salen primero, digamos, con un mínimo de medio año de anticipación), y aquí no es diferente. El poster para este filme de Tyler Perry es una imagen pinturesca muy impresionante que juega con el título y sobre un correcto fondo blanco.

6. CARLOS (theatrical poster)

Uno nostálgico que nos recuerda la manera de promover cintas hace años. Carlos es un caso confuso entre que si es un megafilme de 5 hrs y media de duración o una miniserie de TV de 3 partes. Como sea, este poster aclara que es un ‘film by Olivier Assayas’ así que lo trato como tal. Simple, pero muy significante, nos introduce de manera elegante al protagonista, y de entrada tenemos idea, aunque no estemos familiarizados con él (es alguien real), de qué clase de persona es.

5. BURIED (theatrical poster)

Otro filme difícil de vender, tanto con poster como con trailer. Después de todo la cinta entera toma lugar dentro de una caja de madera enterrada. Sin embargo, la inspiración en el legendario diseñador Saul Bass (quien trabajó también en innumerables créditos de entrada), y en especial al poster de Vertigo (1958) de Hitchcock, es suficiente para darle el poster perfecto a esta cinta claustrófobica, con un sentido de profundidad muy llamativo.

4. THE NEXT THREE DAYS (teaser/theatrical poster)

Entrando en este lugar con doble mención, la más reciente cinta de Russell Crowe, si bien no conectó con la crítica, sí que nos dio este par de posters muy diferentes entre sí. El primero -el teaser- utiliza ese método de crear una imagen a partir de otra cosa (como este otro, brillante) dándonos así un juego visual que inmediatamente nos prende la curiosidad. El otro -a mi gusto mejor- es una simple pero genial imagen de la cara de Crowe con un estilo añejo que los artistas y mercadotécnicos detrás de él han descrito como ‘inspirado en Steve McQueen’.

3. THE AMERICAN (teaser/theatrical poster)

Usando colores parecidos a los de Carlos, este poster lleno de clasicismo y elegancia es perfecto. Un fondo naranja rara vez utilizado en estos tiempos, el contraste con un Clooney en blanco y negro, la misteriosa cara de una mujer importante en la trama y el detallito ahí en la A y en la N que nos recuerda a The Shawshank Redemption (1994) hacen de este fácilmente uno de los mejores carteles del año. Me encanta.

2. RABBIT HOLE (theatrical-domestic poster)

El teaser no estaba mal, pero este supera la excelencia. La imagen quebrada retrata a la perfección la premisa de una pareja quebrada por la muerte de su hijo y sus saltos emocionales que ello conlleva. Incluso puedes sentir la actuación de Nicole. Una verdadera maravilla, ingeniosa, dramática y original.

1. BLACK SWAN (vintage/international posters)

El título de Mejor Poster del Año es errado. Son realmente LOS mejores posters del año, todos pertenecientes a una misma cinta dándole la superioridad sobre las otras entradas. La premiada cinta de Aronofsky no pudo tener mejor campaña publicitaria, y es que nos sorprendió a todos cuando se lanzaron un puñado de posters a la vintage que se convirtieron en indiscutibles obras de arte. El mejor, en mi opinión, es el de arriba, que quizás se va por el camino obvio y juega con el título retratando a una bailarina blanca en contraste con un cisne negro. El otro trío es muy efectivo también, y en especial aquél que nos muestra a la bailarina como un títere. Finalmente, añado también como parte del primer lugar al poster internacional de la cinta (ya no con el estilo de los otros) que utiliza una imagen sumamente llamativa con un mensaje implícito poderoso: una mujer hermosa por fuera, pero rota al mismo tiempo. ¡BRAVO! 


Review: Buried (2010)

4 out of 5

Summary: Tensa y angustiosa, Buried es un valiente logro narrativo que se mantiene a un ritmo y nivel perfectos para la terrible situación en la que se encuentra el protagonista.

Claustrophobic? This is the film for you!

Eres una persona común y corriente. Estás dormido. Sueñas con un edén. Te despiertas. No ves nada. Buscas a tu alrededor, pero -oh-, NO HAY alrededor. Y definitivamente no estás en un paraíso. Estás atrapado en una caja/ataúd de madera barata, enterrado a varios metros por debajo del suelo. Esto es lo que le sucede (minus el sueño) a Ryan Reynolds (aunque aquí por alguna extraña razón lo conocen como Paul Conroy) mientras se encontraba trabajando como camionero en Irak. Y con él sólo se encuentran un puñado de objetos inanimados que le servirán de mucha o de poca ayuda: un encendedor, un celular, una luces, un cuchillo y no sé qué más.

Pronto, Paul se da cuenta de que se encuentra en una situación mortal. Fuera de que no tiene agua ni comida ni comodidad, lo más indispensable para sobrevivir se le está agotando: oxígeno. Convertido a medida de tiempo le quedan unos 90 minutos de vida. Y a nosotros también nos quedan 90 minutos de metraje.

A lo largo de la cinta, vemos una carrera contra el tiempo por salir de esta caja, y en efecto, el director español Rodrigo Cortés logra una verdadera hazaña digna de reconocerse: el mantener un drama a buen nivel en base y en torno a un sólo personaje y a una sola locación -por ponerlo así-. De esta manera nos coloca en el mismo dilema que el protagonista y nos confina a un  encierro claustrofóbico del cual, al igual que Paul (Ryan), queremos desesperadamente salir.

Esta valiente decisión (del director) resulta en una cinta difícil de ver y digerir. Desde los primeros segundos, en donde sólo escuchamos una respiración y movimiento, sabemos que no es una cinta convencional en lo absoluto, y la hora y media de duración se puede pasar lenta y sentir más larga. O se puede pasar aburrida. Por las reacciones de la sala en la que me encontraba puedo asegurar que hubo uno que otro que no aprobaron la cinta. Cada santo elogia su parroquia, supongo. Hablemos un poco más de ese encendedor, ese celular, el cuchillo, y la linterna, los verdaderos personajes secundarios de la cinta.

1. El encendedor. De marca Zippo, este encendedor tiene buen carisma………….. Bueno, tiene buen uso. El problema es que mientras más se use, se reduce aún más el tiempo de vida de Paul. Y es Paul mismo el encendedor de la cinta, si me entienden. Ryan Reynolds es quien provee la chispa de la historia; un hombre común y corriente, que simplemente se encontró en el lugar equivocado en el tiempo equivocado. Ryan carga con todo el filme y disipa cualquier prejuicio de su capacidad actoral, demostrándonos que, cuando quiere, puede  mostrar un rango de sentimientos en pantalla y transmitirlos al espectador, incluso hallando uno que otro momento para lucir también su clásica faceta cómica de manera sublime, todo gracias a un guión fuerte que utiliza todos los recursos posibles (sepultadamente hablando) para desarrollar una narrativa caótica pero ordenada. Bravo entonces, señor Reynolds, por mostrar por lo menos una vez no ser sólo una cara bonita.

2. El celular. Un celular básico, nada lujoso, y un arma poderosa para la situación en la que se encuentra Paul. Este elemento es el que conecta a Paul con el mundo exterior, para buscar ayuda y para lamentarse, como se vea. De la misma manera, es lo que conecta de alguna manera al espectador con la historia en desarrollo y nos permite conocer y ahondar en la vida de este pobre señor Paul Conroy. Paul marca y se conecta con el FBI, sus superiores en su trabajo, un grupo de rescatistas, su esposa, los terroristas mismos, y otros, que sirven narrativamente hablando para evitar monotonía. y dramáticamente hablando para aportar tensión de manera inteligente y nada forzada. Nada en la cinta se siente forzado, de hecho, y eso es muy importante. Todos estos personajes (terciarios) al teléfono se sienten tan reales que te los puedes imaginar y son estas llamadas las que forman la trama en sí, y la ponen en marcha.

3. El cuchillo. Menos útil que el celular, pero bastante importante también, y al verlo en el repertorio de artefactos con los que cuenta Paul sólo se puede pensar en un verdadero uso de él: suicidio. En efecto, este pensamiento pasa por la cabeza de Paul, pero su deseo de sobrevivir y ver de nuevo a su familia le gana. El peligro y el antagonismo de esta cinta recae en el terrorista con el que Paul mantiene varias conversaciones buscando una forma de negociar -de ser posible- un rescate a cambio de lana. Este es el antagonista pasivo. El otro, el activo, es el miedo, la desesperación, y por qué no, la claustrofobia. Paul ni siquiera sabe en qué lugar de Irak se encuentra, sólo sabe que debe estar en el país, puesto que puede escuchar bombardeos en el exterior, encima de él. Sus recursos para sobrevivir se agotan también, en la forma de la falta de oxígeno (lo que restringe el uso del encendedor), las pilas de la linterna, y la batería del celular, 3 elementos importantísimos de esperanza para él. El reducido espacio de la caja, apenas acorde al tamaño de una persona le provoca ansiedad, y a nosotros también. Es una verdadera situación y sensación de angustia.

4. La linterna. El reemplazo efectivo del consume-oxígeno (el encendedor), una lamparita que no funciona muy bien que digamos, y cuyas pilas también amenzan con dar lo último de sí en algún momento. La liternita es lo que queremos ver nosotros: un rescate exitoso, que Paul vea la luz de nuevo, y en muchos momentos nos preguntamos si esto sucederá o no, quizás lo que nos mantiene interesados (a algunos) a lo largo del metraje.

Buried plantea un estilo innovador en donde no importa lo que suceda afuera, sino lo que sucede adentro y lo que pasa por la mente del protagonista, aunque eso no signifique que al final lo conozcamos bien. La edición ahí está, muy bien lograda, la cinematografía no tiene importancia, pero lo mejor radica en el guión de Chris Sparling, premiado como el mejor (original) por la National Board of Review, y la dirección de Cortés quien ha citado a los filmes del maestro Alfred Hitchcock como fuente de inspiración para esta claustrofobia hecha película.