Of cinema and other drugs…

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First Look: Spider-Man (2012)

Como recordarán, Sony anda a todo vapor produciendo una nueva cinta, okay, franquicia, de Spider-Man que prácticamente la da el dedo a la trilogía de Raimi de la década pasada, y desde diciembre está en rodaje. La futura cinta es un back to basics del personaje, eso significa que hay que volver a verlo en la escuela, adquiriendo sus poderes y aprendiendo a usarlos. La idea era mostrarlo como un joven preparatoriano, pero con Andrew Garfield en el rol esa premisa ya suena estúpida. Garfield tiene 27 años, siendo UN AÑO más viejo de lo que era Tobey Maguire cuando comenzó a filmarse Spider-Man (2002). Ahora que lo pienso, seguramente los señores de Sony se andan rascando la cabeza buscando un título adecuado para este reboot, porque francamente sí se necesita.

Bueno pues además de Garfield, están Emma Stone como Gwen Stacy (al parecer ahora no hay Mary Jane), la damisela en peligro de Peter, Rhys Ifans como Dr. Curt Connors/The Lizard (quén pena por Dylan Baker quien interpretó al Dr. en la saga de Raimi pero nunca llegó a villano). Martin Sheen es ahora el tío Ben, y me pregunto si de nuevo nos vamos a tener que tragar esa historia. Y Marc Webb ((500) Days of Summer) es el director.

Y ahora, antes de que algún chsimoso fotografiara a Garfield en el set con el traje, Sony se adelanta y lanza la primera imagen/vistazo oficial del nuevo Spider-Man, que luce un traje…. eh, diferente.

Aclaro que me gusta el traje. No es mucho más llamativo ni moderno, pero le queda a la idea de un reboot. Lo más seguro es que le den algunos toques de CGI una vez que los efectos se añadan. Es de notar unos extraños botones (?) en las muñecas que respaldan la sospecha de que en esta versión, el personaje utilizará telarañas artificiales en contraste a las orgánicas de Raimi. Y aún queda por ver la máscara obviamente. El reboot de Spider-Man llega a los cines en 3D el 3 de julio….. de 2012. ¿Pero realmente queremos verlo? Abajo una comparación entre los trajes de Tobey y Andrew.


Review: The Social Network (2010)

5 out of 5

Summary: Una producción satisfactoria en todos los sentidos, The Social Network explota como una bomba con el dueto Fincher-Sorkin, y a partir de ahí, lo demás surge sin problemas creando una armonía cinematográfica de envidiarse.

You don’t get to 500 million friends without making a few enemies…

Bajo esa tagline, The Social Network arranca desde la escena inicial con dos cosas: una, que no le importa que sea del agrado del público o no; y la otra, bueno que estamos indiscutiblemente ante una excelente cinta.

Lo que se prejuzgaba que sería simplemente la ‘película de Facebook’ disuelve todo juramente y pensamiento sobre ello, y de hecho, finalmente Facebook como tal viene valiendo madres en una historia que tan sólo toma este hecho como base para desarrollar un drama en donde términos como avaricia, dinero, poder, arrogancia, lealtad, traición, y sociedad son mucho más grandes y significantes que la dichosa red social. Después de todo, esta no es en definitiva una cinta que retrate o que pretenda retratar los hechos verídicos tal y como sucedieron, No es un documental. Mas bien emplea esos hechos (tomados a su vez del libro The Accidental Billionaires, de Ben Mezrich) y añade un sazón exquisito.

The Social Network actúa como un recuento de hechos en sí, mientras se presentan las demandas y juicios contra Mark Zuckerberg el alegado creador de Facebook. Así, el filme hace transiciones entre los dos juicios y los hechos pasados, que sirven como nuestro presente por la mayor parte del tiempo. Es una retrospectiva a lo que le sucedió a Mark, y a lo que hizo que se encontrara en donde ahora se encuentra.

Jesse Eisenberg es quien precisamente interpreta a Mark en una actuación brillante y memorable. El Mark de Eisenberg es un tipo sumamente inteligente, pero con un vacío emocional y un aislamiento social -con ligera señal de autismo por ahí- que se vuelven mucho más claros y significantes a lo largo de la cinta, lo que desemboca en un personaje con el cual es difícil simpatizar. Y desde el inicio nos proporciona los elementos para cuestionar sus acciones y decisiones, o como dirán los elementos para disgustar de él. A Mark no lo guía el dinero ni lus lujos, sino ese sentimiento de ser el creador de algo, de formar parte de algo muy grande e importante, y quizás con ello lograr algo de aceptación social (de clubs y fraternidades elitistas). Por eso es que finalmente no muestra interés en los juicios salvo por quedarse con los derechos de su red social. El hombre que conectó al mundo no tiene conexiones propias y eso nos hace sentir lástima por él. Hiere a las personas sin pensar. Es un imbécil, en pocas palabras. Y Eisenberg se roba tu atención. Siempre.

Sin embargo, Eisenberg no es el único que se esmera enormemente, porque está también Andrew Garfield en una participación intensa e impecable como Eduardo Saverin, el otrora mejor amigo de Mark y CFO de su sitio. En una cinta repleta de personajes poco simpáticos (el factor likeability como dicen), Eduardo es con el que mejor nos conectamos, el más emotivo y posiblemente el de mayor arco dramático. Garfield le da en el hoyo al papel.

Luego está Justin Timberlake que calló la boca de todos dándonos una actuación igualemente talentosa como el entrepeneur Sean Parker que ve en el proyecto de Mark y Eduardo una propiedad internacional de miles de millones de dólares y no duda en aprovecharla.

El resto del cast principal está compuesto por Rooney Mara, como la ex de Zuckerberg, Armie Hammer como los gemelos Winklevoss, y Max Minghella (sí, hijo de  Anthony) como Divya Narendra, éstos últimos los responsables de una demanda contra Mark por los derechos de Facebook.

En una palabra, el cast es: exquisito. A pesar de no tener gran renombre en la industria, todos ellos conforman un conjunto lleno de talento que es uno de los elementos más sobresalientes de la cinta. Sin embargo, las estrellas, los pilares de The Social Network son dos hombres ingeniosos detrás de cámara, y cuya colaboración resultó una bomba para la crítica: el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin, un dúo maestro que le da ese sabor al filme que hubiera carecido sin ellos.

Fincher and Sorkin: Greatest pairing of the year?

Fincher, cuyo trabajo directorial es el octavo en su muy interesante  filmografía, realiza un enorme trabajo llevando el guión de Sorkin a pantalla. Una dirección soberbia, manejada con maestría de parte de alguien que sabe muy bien lo que hace. El guión es una excelencia, pero Fincher lo lleva más allá, creando una cinta oscura, fría, irónica y tensa. Esto gracias también a dos elementos que se hacen notar y que ayudan a su vez a subir de nivel la película: la cinematografía de Jeff Cronenweth, de nuevo, perfecta y hermosa, y la magnífica banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross que capta precisamente el ambiente creado por Sorkin y Fincher y lo transmite al sonido.

De esta manera, The Social Network es un logro múltiple, es la unión perfecta y suave, la integración sin ningún tipo de tropiezos de todos estos elementos: dirección, guión, actuación, cinematografía, música y nombremos por ahí a la edición, que Fincher emplea para saltar y regresar de las escenas en teimpo presente (los juicios), a los hechos ocurridos de manera sutil. El guión brillante y astuto de Sorkin se basa fuertemente en puro diálogo, que se sienten como bombardeos a tu vista si te apoyas meramente en los subtítulos, que no lo recomiendo, y halla los momentos para hacer escenas de grandiosidad, que son muchas.

De hecho, así como los diálogos, la cinta te bombardea con una y otra gran escena, y voy a hacer especial énfasis en la que de alguna manera sirve como clímax emocional entre los dos protagonistas, cuando Eduardo (Wardo) azota la laptop de Mark al descubrir que sus acciones han bajado con un derrumbe. He’s wired in… O bien el fantástico diálogo (o más bien su contexto y su forma de decirlo) de Mark durante uno de los juicios: It’s raining. It just started raining, poniendo en claro que no le importa en absoluto el estar ahí, y que prefiere estar en su computadora, como una auténtica máquina humana, configurando y programando, sin poner siquiera atención en el festejo del millonésimo miembro de Facebook. Y sin embargo, ahí lo tenemos al final, en una gran escena final también, pulsando refresh y refresh y esperando ver la notificación de acpetación de amistad, efectivamente sintetizando un tema de actualidad.

La verdad nunca dudé de esta cinta. Ok, cuando corrieron noticias de que se haría un filme basado en la fundación de Facebook (ojo, que no basado EN Facebook) había más de una ceja levantada, pero en cuanto Fincher entró al proyecto, se aseguró calidad. Y vaya calidad. Que si va ganar el Oscar a Mejor Película en esta 83 entrega está por verse, pero algo es seguro: viene con todo, y es efectivamente la cinta a vencer, de luchar por el trofeo. Empezó arrasando con la National Board of Review (Película, Director, Actor, Guión) la cual generalmente es el disparo de salida a la carrera por el Oscar. Desde entonces, ha venido apareciendo una y otra vez en listas de Top 10 del año de críticos, y muchos círculos la han nombrado la mejor. Boston, Detroit, Houston, Indiana, Las Vegas, Los Angeles, New York, San Francisco, y Washington; prácticamente todos, más aparte nominaciones a los Globos de Oro (6) y a los SAG (2), que le ayudan a mantener ese status de frontrunner. Así que de que le vaya bien, no la tiene difícil. Luego veremos eso, pero al menos tiene un Oscar segurito: Guión Adaptado, de Sorkin, y quizás Fincher sea seguro también independientemente de si la cinta se lleva el premio mayor.

The Social Network es el claro ejemplo de lo que es  el cine moderno de ahora. Es una cinta atrapante, una maravilla en la que cada ámbito, cada sector hace su mejor trabajo, y por ende, en conjunto el resultado es tremendo. Dos jóvenes estrellas subiendo (Eisenberg y Garfield), un director en su prime time y un guionista consolidándose como de lo mejor. Un triunfo espeluznante.


“Keep your friends close, but your enemies closer”

Recuerdan esta icónica línea, supongo. Más o menos es lo que intenta decir el señor David Fincher con su campaña publicitaria para promover y poner a la vista de todos lo que es su octava cinta en su filmografía: The Social Network (2010), que muchos conocerán como ‘Facebook: la película’. Oh no, les acabo de dar una idea a los traductores de aquí…..

Desde que me enteré del proyecto hace como un año me pregunté cómo diablos uno se podía tomar en serio una cinta basada en esta infame red social que cada vez apesta más. Luego por supuesto, vino a ocupar la silla de director el Sr. Fincher y todo cambió, y aquí estoy realmente interesado por el producto final, incluso considerándola medio fuertona para la carrera de Oscar. Verán este es uno de esos casos en donde la elección de un competente y talentoso director puede cambiar el rumbo; de lo que suena a porquería a lo que suena prometedor. Cierto, Fincher no es un Tarantino o un Hitchock, pero su carrera hasta el momento va muy bien, con dos enormes películas: Fight Club (1999), y la que debería merecer más atención de la que tiene, Zodiac (2007), ambas los pilares de su filmografía. A lo que voy es que, aunque honestamente no me interesa en lo absoluto ver retratada la historia de cómo Facebook llegó a ser FACEBOOK, con Fincher al mandato ya estoy. Y ustedes deberían también.

The Social Network toma su guión (de Aaron Sorkin) de un libro del 2009 escrito por Ben Mezrich: The Accidental Billionaires: The Founding Of Facebook, A Tale of Sex, Money, Genius, and Betrayal, que como pueden deducir del nombre narra todo lo que conllevó la creación de una red social por Internet, una idea respaldada y cuya meta eran millones de dólares. Suena a algo que haría Scorsese.

He aquí el trailer recién lanzado hace un par de días. De hecho, les dejo dos: el teaser de hace unos meses, y el nuevo que ya incluye pietaje. Ese teaser se me hace uno de los mejores trailers en general que he visto en el año. Y he visto muuuuchoos. 😉

Puede haber mucho escepticismo aún, yo no estoy 100% seguro de que será una buena película (y así es el negocio), pero hay que reconocer que:

  1. La campaña publicitaria que empieza a tener la cinta es excelente.
  2. Esto no se ve nada mal.

Dirigida por David Fincher y estelarizada por Jesse Eisenberg, Andrew Garfield (el nuevo Spider-Man, ya deben saber), Justin Timberlake, Brenda Song, Rashida Jones, Joseph Mazzello, Max Minghella, y otros, The Social Network se estrena el 1 de octubre de 2010. (en EUA). Y recuerden: ‘You don’t get to 500 million friends without making a few enemies.’


Review: The Imaginarium of Dr. Parnassus (2009)

4 out of 5

Summary: Lo que se presenta aquí no es comercial ni pretende ser un éxito, sino un medio que utiliza el director Terry Gilliam para expresar una paleta de extravagancias imaginativas que forman una emotiva fábula moral; perfecto pretexto para darle un último adiós a Heath Ledger. 

Iron Knight reviews Heath Ledger’s final film

De verdad intento no ligar esto a la trágica y sorpresiva muerte de unos de las mentes jóvenes más prometedoras del cine para esta nueva década. Se desvalora muchísimo el resultado de esta cinta como tal, y meto a la plática formulaica que surge cuando se habla de Parnassus. ¿Qué tal la última actuación de Heath Ledger? ¿Y cómo se nota? ¿Y por qué se fue a morir a mitad de la filmación? Y Ledger, y Ledger, y Ledger. Más notorio que en The Dark Knight (2008), donde su rol se esconde debajo de ese ya clásico maquillaje, la actuación de Heath como el enigmático Tony en Parnassus es una oda a Tánatos. Evitar pues, relacionarlo con su propia muerte es tonto e inevitable. Ésta es, después de todo, la verdadera última actuación de su carrera, su último trabajo, su último rol. No es la única muerte de este tipo, por supuesto, pero es una de las más sonadas e importantes del último par de años. Y siendo que al ver The Imaginarium of Dr. Parnassus, que precisamente toca estos temas, estamos influenciados enormemente por tal suceso, una crítica hecha y derecha no es factible.

A Terry Gilliam le tocó un proceso mucho más difícil y complicado que el que le tocó a Christopher Nolan. El material de Ledger filmado para Nolan ya estaba completo y sólo era cuestión de editarlo y agregarle sonido y todo lo que una postproducción conlleva. Pero Gilliam perdió a su protagonista, alguien que estaba a punto de dar un gran salto, y que sin duda era una pieza clave para la distribución de su nueva cinta, durante el rodaje, sin siquiera haber terminado su trabajo. Y a juzgar por el producto final, la interpretación de Ledger se quedó como en un 55-60%. Aquí el logro es, entonces, cómo Gilliam logró sobrepasar estos obstáculos y aún así entregar un filme bien construido y sólido, si bien lejos de lo que en algún momento se pudo haber tenido.

La filmografía de Gilliam está repleta de cintas poco convencionales, y The Imaginarium of Dr. Parnassus es una obra muy, muy personal, que tiene la pinta, para algunos, de ser un blockbuster. WRONG!! No es un blockbuster, ni por tantito. El señor Terry, más que invitar a un público a formar parte de una historia, te narra la fábula acompañada de una galería visual para que tú la entiendas a tu modo.

Debajo de todas esas imágenes, se encuentra el esqueleto del filme: Un hombre, Parnassus (Christopher Plummer) hace un pacto con el diablo, Mr. Nick (Tom Waits), en el que éste le otorga inmortalidad y juventud a cambio del alma de cualquier hijo que pudiera tener, al cumplir 16 años. En estas líneas se puede resumir la trama, pero Gilliam entrelaza otras historias menores, que al final distan mucho de dar una verdadera conclusión. Parnassus es dueño de un pequeño grupo teatral de entretenimiento, en el que se encuentran Anton (Andrew Garfield), un joven experto, el enano Percy (Verne Troyer), su mano derecha, y su hija, Valentina (Lily Cole), quien pronto pasará a pertenecer a Mr. Nick. Durante su camino hacia ningún lado, al cuarteto de lunáticos se les une Tony (Ledger), un hombre misterioso con algunos secretos que ayuda a Parnassus a ganar una nueva apuesta para salvar a su hija.

El estilo narrativo que utiliza Gilliam es algo que sólo él puede entender enteramente, esperemos, pero lo que nos deja saborear es un atractivo conjunto de ideas, imaginación, y magia, que evocan a la vida y la muerte, y el director nos presenta esa dualidad con bizarrería fantasiosa. Pero todo esto, se siente incompleto al final, tanto como el rol de Ledger. El cineasta se toma su tiempo para explicar muchos detalles y ahondar para ofrecer algo más de background, pero realmente no sucede mucho en términos generales. Artísticamente tiene mucho y es una maravilla, y tiene toda esta gama de recursos metafóricos y retóricos que el espectador con fuerte exigencia querrá entender del todo, aún si eso significa volver a visitar el Imaginarium. Y como tributo al amigo perdido a quien amorosamente está dedicada la cinta, Parnassus es un buen ejercicio para darse cuenta de lo mucho que tenía que ofrecer el fallecido actor que sorpresivamente encaja para aludir a tal trágico suceso. Y dicho sea de paso, también podemos dedicarle esta crítica, ¿no?

Johnny Depp, Jude Law, y Colin Farrell son quienes salvan el último papel de Ledger, y hacen su intento por llenar los zapatos de Tony. Honestamente, no aportan nada a la cinta, más que meramente otra manera de dar tributo. Ninguno de los tres resalta, aunque el director encuentra los momentos precisos para realizar las transformaciones. De hecho, la transición de Ledger a Depp fluyó perfectamente sin ninguna falla ni tropiezo. Personalemente, hallé los momentos con estos tres reemplazos irrelevantes y algo aburridos.

 El resto de las actuaciones ayudan a consolidar, unir y levantar la cinta, haciéndola en ocasiones muy disfrutable. La química entre los miembros del grupo hace sentir que se trata de una familia disfuncional. Lily aporta feminidad por supuesto, Plummer, paternidad, Andrew, fraternidad, y Verne Troyer se roba risas con sus humorísticos diálogos y su vocecilla. Tom Waits es frío, seco y calculador como la representación del diablo, así que ahí no hay problema.

Pero enfoquémonos en Parnassus por unos minutos, quien me pareció un personaje muy interesante. Parnassus es un hombre imperfecto a pesar de sus años de vida y sabiduría. Ha cometido errores, y los vuelve a cometer. No es un mago, ni un hechicero, pero algo sabe de esas mañas. Como todo humano, es tentado por el diablo, y fácilmente cede a sus caprichos. No es nuestro verdadero protagonista, empero. No hay protagonista a decir verdad. Parnassus es la causa de lo que vemos en pantalla, pero nunca toma un lugar importante dentro de ello. El anciano tiene que pagar por sus actos, lo mismo que Tony, otro hombre errado, si bien carismático y astuto. Tony es un Parnassus joven, lleno de éxito. Parnassus es un Tony viejo, arrepentido y dolido. Gilliam establece esta realidad muy sutilmente, y como realizador es un gran elemento.

The Imaginarium of Dr. Parnassus tiene mucho que sacarle. Es un cuento de niños para adultos, que nos hace soñar con lugares mágicos a dónde escapar, de los cuales, a fin de cuentas tenemos que volver, como Alice y Wonderland. Nuestra mente puede abarcar todo, justo como Parnassus y su Imaginarium. Cuando terminé de ver la cinta, recordé cómo es que el cine es inmortal. Todo dentro de esta industria es inmortal. Se plasman ideas, y esas ideas duran para siempre. Y esto nos lo transmite esta cinta en la forma de Heath Ledger. Cuando entra Johnny Depp a cuadro y recita las líneas: “Nothing is permanent. Not even death”, es un momento glorioso, casi mágico, que compara la juventud infinita en mortalidad de la Princesa Diana, Rudolph Valentino y James Dean. Estamos ante la escena más importante, significativa, emotiva y conmovedora de toda la cinta. El verdadero clímax. Un momento con gracia, modestia y dignidad que encierra el legado de Ledger con sentimiento, igual que la dedicación en los créditos finales.

El camino que representa el Imaginarium es hacia la purificación y la redención, y es una metáfora muy bonita para nosotros. Siempre podemos elegir pasar a través del Imaginarium para morir en paz y armonía. Al final de todo, The Imaginarium of Dr. Parnassus es una expresión de pecho de Terry Gilliam, y sí, como el último filme de Heath Ledger, será recordada con afecto.