Of cinema and other drugs…

Reviews

Review: The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader (2010)

2 out of 5

Summary: Un mundo supuestamente lleno de magia es retratado en una película génerica y carente de ella. Hay chispas por ahí y por allá, pero el fuego nunca surge.

The Chronicles of Narnia: At World’s End

La tercera entrega de las dichosas Crónicas de Narnia es también la tercera en fallar en darnos una buena aventura mágica. Lo cual no es noticia, la verdad.

Hace 5 años, Disney nos trajo una adaptación -la primera de una saga fílmica- de las novelas de C. S. Lewis acerca de este mundo ‘fantástico’ en el cual suceden cosas y gobierna un león. O algo así. El caso es que, aunque se agradecía el esfuerzo por imitar un éxito parecido al de Harry Potter o al de Lord of the Rings, la cinta ni se inmutó en darnos personajes memorables, ni ofrecernos una historia interesante. En resumen, fue una cinta olvidable que, de acuerdo, sí logró (a duras penas) establecer un mundo para una futura franquicia, pero estaba claro que necesitaría de una secuela mucho más profunda para subsistir. La taquilla fue positiva y Disney no dudó en poner en marcha una secuela pronto. Pero con ello, cometió un pequeño error, que resultó grande.

Prince Caspian llegó en verano de 2008 y su resultado fue dudoso, tanto crítico, como taquillero. En primer lugar, la cinta no incursionó en ningún terreno nuevo, y al contrario, decidió presentar a fin de cuentas más de lo mismo que habíamos visto ya antes, sólo que esta vez sin nieve y con un par villanos blandos y aburridos. Por si no fuera poco, Caspian fue sandwicheada por dos blockbusters taquilleros: Iron Man e Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull, las cuales le robaron mucha clientela como quien dice. El error que había mencionado de parte de Disney es que se empeñó en lanzar a su secuela como un tentpole seguro sin preguntarse siquiera si poseería el fanbase necesario para ello y arriesgándose con títulos más llamativos. Y es que en un principio Caspian esperaba estrenarse en diciembre 2007 -temporada de invierno- como su predecesora, pero les ganó el lugar The Golden Compass y temieron que aquélla les ganara. Pero bueno, Disney y Walden comenzaron entonces a planear otra secuela, para la cual Disney quería reducir el presupuesto -y Walden no-, y fue cuando surgió la disputa y Disney se retiró de la co-producción. Enctonces, llegó Fox, que ansiaba una saga fantástica.

¿Y qué hizo Fox? Bueno, increíblemente logró sacar adelante una tercera entrega de una saga que andaba exhausta en su comienzo apenas, pero el resultado, como siempre, dista mucho de ser un rescate propiamente dicho. De hecho, pareciera que a Fox no le importó la propiedad.

Voyage of the Dawn Treader ve el regreso de Lucy y Edmund Pevensie a Narnia, junto con su odioso primo Eustace, en donde suben a bordo del Dawn Treader, la nave en la que el ahora Rey Caspian viaja para conocer el paradero de unos ancianos amigos de su padre. Y de metido está también un ratón sin botas llamado Reepicheep, a quien supuestamente conocimos también en el filme pasado, pero yo no lo recuerdo. En nuestro mundo al parecer ha pasado otro año, y en Narnia han pasado tres años, lo cual no tiene mucho sentido porque lo que sí recuerdo de Prince Caspian es que habían pasado unos mil años creo, y en el mundo Pevensie (la Tierra) también había pasado uno, pero eso por lo visto no es problema del filme. Y no, no leí los libros.

De entrada parece que todo va bien. No hay dos hermanos mayores (Susan y Peter) molestos estúpidamente escritos, ni actores incapaces de actuar como ellos. Y a simple vista parece que tampoco nos tenemos que tragar esta vez animales parlante salvo el mencionado y mentado ratón y un minotauro que anda por ahí sin explicación alguna. El inicio es abrupto, y no nos deja conocer bien la relación de Eustace con sus primos amantes de Narnia, pero considero que es correcto dado que nadie viene a ver una cinta así para ver una casa inglesa en plena Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, lo bueno aguanta poco. El primer destino de la embarcación es una isla que al principio parece desolada, pero luego -¡sorpresa!- aparecen unos guerrilleros que atacan a Caspian y compañía y los encarcelan. Y la isla retoma la actividad de una vida cotidiana. Caspian se da cuenta que en su celda no está solo, y descubre al primero de los siete vejetes del rey. Éste le cuenta que tiene que juntar las 7 espadas especiales pertecientes a cada uno de ellos, las cuales están regadas por todas las islillas de la zona y fueron regaladas por Aslan, el Dios de Narnia. A partir de toda esta escena, desde que llegan a esta isla poblada hasta la mitad del filme, más o menos cuando Eustace se convierte en bestia, es seguro afirmar que Voyage of the Dawn Treader es un desastre rotundo. El diálogo terrible, unas peleas de espadas de lo más genéricas y aburridas posible, una trama sin sentido, una edición espantosa, y hasta un diseño y nivel de producción (maquillaje, vestuario, sets) de una cinta proveniente de un estudio menor. Incluso los efectos visuales se sienten apagados y no muy bien pulidos. Qué vergüenza, la verdad. Yo sólo esperé que la película acabara ya.

La cinta parece jalar al barquillo de una isla a otra sin conexión verdadera. Dejamos una isla sin siquiera obtener una conclusión coherente de ella, y nos vamos a otra. Entiendo, por lo que intenta la película, que cada isla es una especie de moraleja cristiana, pero realmente la única que ligeramente nos da una es la del oro, en la que Caspian y Edmund tienen una discusión sobre el liderazgo de la misión que casi me hace vomitar. ¡Vaya manera de ganar nuevos adeptos a su franquicia, Walden!

La segunda isla no es mucho mejor. Nos encontramos a uns seres invisibles que tan sólo quieren ser vistos sin importar su fealdad estética. Para ello hay un libro mágico con hechizos para todo, según, lo cual no es cierto, porque dicho libro no parece incluir ningún encantamiento para mejorar la cinta. En la misma isla, un señor -un mago al parecer- les informa que deben seguir una estrella azulosa, y les advierte que a lo largo del camino a cada uno de ellos lo tentará el lado oscuro de la fuerza. El mal, pues.

Y es muy obvio el camino que quiere seguir la película, en donde el verdadero villano por así decirlo son estas luchas internas de cada uno de los personajes. Bueno, no cada uno, pero sí Lucy, Edmund, Caspian y Eustace (el ratón es perfecto al parecer). Así, y apegándose a sus principios cristianos, la cinta nos quiere hablar de la autoestima, la avaricia, la madurez, y el rencor, entre otras cosas, pero lo hace de manera muy vaga, sin ningún tipo de resonancia real. Elementos cuyo potencial de explotación para drama era muy alto pero los guionistas se van por la idea de que a los niños no les interesa eso.

Como dije, a la mitad de la cinta, la calidad mejora, pero es un hecho que no puedes acabar grandiosamente si de entrada escuchaste el pitido de salida muy tarde. Sí hay un esfuerzo por terminar de una manera satisfactoria la historia -y posiblemente concluir la saga tempranamente-, pero no puede tomarse en serio después de una catástrofe de 50 minutos.

Lo que sí se tomaron en serio los realizadores fueron los elementos religiosos, puestos de manera tan poco sutil, que realmente molestan. Bien, sabemos que los libros también, pero existe esa frase llamada ‘tomarse libertades creativas’. No tenemos que ver a un león afirmando ser Dios (demasiado pretencioso), y que gobierna un país cuyo nombre podemos divinar fácilmente: el paraíso, a donde sólo los de buen corazón pueden ir. Y dado que la rata es el personaje sin defectos de la cinta, él es el único que puede accesar a tal edén. Luego está ese rollo de la mesa con las espadas, la Última Cena de Aslan. Y además hace milagros el león, algo que en Narnia se conoce como magia (“no preguntes”). Y sin contar que resucitó hace dos películas (¡de eso sí me acuerdo!).

Al final de todo, la subtrama que toma más fuerza es la de Eustace y su ‘transformación’ tanto física como espiritual. No que sea algo conmovedor, pero es la más pulida, aunque igual de desabrida que el resto. Y es que este filme está estructurado a base de subtramas, las cuales convergen en cierto punto (o eso era a lo que querían llegar los guionistas) y de ahí surge la trama principal. Una buena estructura, mal planificada y realizada.

Las actuaciones no sobresalen, pero tampoco dan asco. Georgie Henley (Lucy) intenta con lo mejor de su inocencia darle alma a la cinta, pero es precisamente esta inocencia la que hace un tanto incoherente su lucha interna. Skandar Keynes (Edmund), ya con un personaje más maduro y simpático, hace un intento por darnos ese protagónico imperfecto, pero agradable con dotes heroicos. Ben Barnes (Caspian) repite papel y lo luce tanto como la vez pasada, de manera que a veces te olvidas de que es rey. Eso debe costar trabajo. Will Poulter (Eustace) actúa decentemente como una persona odiosa y llena de defectos que cambia conforme avanza la aventura, pero nos hace preguntarnos si de verdad puede tomar el lugar de los Pevensie de haber una secuela más.

Pero la verdadera actuación, y la verdadera protagonista es la Bruja Blanca (Tilda Swinton) en un papel memorable que dura en pantalla unos 10 segundos, exagerando. Es lo mismo que hicieron en Prince Caspian, traer de vuelta a la villana para ayudar a vender la película, aunque sea un poco más. Aquí -en serio, es de aplaudirse- lograron encontrar un momento para meterla y darle, supongo, más aire de franquicia a esto, y mi pregunta es: ¿PARA QUÉ? ¿Qué puede hacer Tilda en esos escaso segundos? ¿Qué puede aportar el personaje en ese tiempo? Y lo peor, es que la ponen en los postersy trailers como si fuera alguien importante en la trama. Ah, y también hay que tragarnos unos segundos las caras de Peter y Susan los molestos hermanos mayores.

La tercera entrega de Narnia carece aún más que sus predecesoras de esa imaginación indispensable para obras fantásticas, y eso es lamentable. El viaje tampoco es estupendo, ni tiene sensación de aventura. Tampoco es un naufragio, pero la verdad sea dicha, la saga fílmica agoniza, tan así que es dudable su continuación en este punto. No tuvo números de taquilla bajos, pero en comparación a las otras sí, y en el mundo de negocios eso representa una decepción que no llegó a los resultados esperados. Voyage of the Dawn Treader es medio tediosa de aguantar, por muchos momentos aburrida, y nos deja esperando también ver esa chispa, esa estrella azul -como la que buscan sus protagonistas- llegar en algún momento. Pero nunca llega…

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Review: The Social Network (2010)

5 out of 5

Summary: Una producción satisfactoria en todos los sentidos, The Social Network explota como una bomba con el dueto Fincher-Sorkin, y a partir de ahí, lo demás surge sin problemas creando una armonía cinematográfica de envidiarse.

You don’t get to 500 million friends without making a few enemies…

Bajo esa tagline, The Social Network arranca desde la escena inicial con dos cosas: una, que no le importa que sea del agrado del público o no; y la otra, bueno que estamos indiscutiblemente ante una excelente cinta.

Lo que se prejuzgaba que sería simplemente la ‘película de Facebook’ disuelve todo juramente y pensamiento sobre ello, y de hecho, finalmente Facebook como tal viene valiendo madres en una historia que tan sólo toma este hecho como base para desarrollar un drama en donde términos como avaricia, dinero, poder, arrogancia, lealtad, traición, y sociedad son mucho más grandes y significantes que la dichosa red social. Después de todo, esta no es en definitiva una cinta que retrate o que pretenda retratar los hechos verídicos tal y como sucedieron, No es un documental. Mas bien emplea esos hechos (tomados a su vez del libro The Accidental Billionaires, de Ben Mezrich) y añade un sazón exquisito.

The Social Network actúa como un recuento de hechos en sí, mientras se presentan las demandas y juicios contra Mark Zuckerberg el alegado creador de Facebook. Así, el filme hace transiciones entre los dos juicios y los hechos pasados, que sirven como nuestro presente por la mayor parte del tiempo. Es una retrospectiva a lo que le sucedió a Mark, y a lo que hizo que se encontrara en donde ahora se encuentra.

Jesse Eisenberg es quien precisamente interpreta a Mark en una actuación brillante y memorable. El Mark de Eisenberg es un tipo sumamente inteligente, pero con un vacío emocional y un aislamiento social -con ligera señal de autismo por ahí- que se vuelven mucho más claros y significantes a lo largo de la cinta, lo que desemboca en un personaje con el cual es difícil simpatizar. Y desde el inicio nos proporciona los elementos para cuestionar sus acciones y decisiones, o como dirán los elementos para disgustar de él. A Mark no lo guía el dinero ni lus lujos, sino ese sentimiento de ser el creador de algo, de formar parte de algo muy grande e importante, y quizás con ello lograr algo de aceptación social (de clubs y fraternidades elitistas). Por eso es que finalmente no muestra interés en los juicios salvo por quedarse con los derechos de su red social. El hombre que conectó al mundo no tiene conexiones propias y eso nos hace sentir lástima por él. Hiere a las personas sin pensar. Es un imbécil, en pocas palabras. Y Eisenberg se roba tu atención. Siempre.

Sin embargo, Eisenberg no es el único que se esmera enormemente, porque está también Andrew Garfield en una participación intensa e impecable como Eduardo Saverin, el otrora mejor amigo de Mark y CFO de su sitio. En una cinta repleta de personajes poco simpáticos (el factor likeability como dicen), Eduardo es con el que mejor nos conectamos, el más emotivo y posiblemente el de mayor arco dramático. Garfield le da en el hoyo al papel.

Luego está Justin Timberlake que calló la boca de todos dándonos una actuación igualemente talentosa como el entrepeneur Sean Parker que ve en el proyecto de Mark y Eduardo una propiedad internacional de miles de millones de dólares y no duda en aprovecharla.

El resto del cast principal está compuesto por Rooney Mara, como la ex de Zuckerberg, Armie Hammer como los gemelos Winklevoss, y Max Minghella (sí, hijo de  Anthony) como Divya Narendra, éstos últimos los responsables de una demanda contra Mark por los derechos de Facebook.

En una palabra, el cast es: exquisito. A pesar de no tener gran renombre en la industria, todos ellos conforman un conjunto lleno de talento que es uno de los elementos más sobresalientes de la cinta. Sin embargo, las estrellas, los pilares de The Social Network son dos hombres ingeniosos detrás de cámara, y cuya colaboración resultó una bomba para la crítica: el director David Fincher y el guionista Aaron Sorkin, un dúo maestro que le da ese sabor al filme que hubiera carecido sin ellos.

Fincher and Sorkin: Greatest pairing of the year?

Fincher, cuyo trabajo directorial es el octavo en su muy interesante  filmografía, realiza un enorme trabajo llevando el guión de Sorkin a pantalla. Una dirección soberbia, manejada con maestría de parte de alguien que sabe muy bien lo que hace. El guión es una excelencia, pero Fincher lo lleva más allá, creando una cinta oscura, fría, irónica y tensa. Esto gracias también a dos elementos que se hacen notar y que ayudan a su vez a subir de nivel la película: la cinematografía de Jeff Cronenweth, de nuevo, perfecta y hermosa, y la magnífica banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross que capta precisamente el ambiente creado por Sorkin y Fincher y lo transmite al sonido.

De esta manera, The Social Network es un logro múltiple, es la unión perfecta y suave, la integración sin ningún tipo de tropiezos de todos estos elementos: dirección, guión, actuación, cinematografía, música y nombremos por ahí a la edición, que Fincher emplea para saltar y regresar de las escenas en teimpo presente (los juicios), a los hechos ocurridos de manera sutil. El guión brillante y astuto de Sorkin se basa fuertemente en puro diálogo, que se sienten como bombardeos a tu vista si te apoyas meramente en los subtítulos, que no lo recomiendo, y halla los momentos para hacer escenas de grandiosidad, que son muchas.

De hecho, así como los diálogos, la cinta te bombardea con una y otra gran escena, y voy a hacer especial énfasis en la que de alguna manera sirve como clímax emocional entre los dos protagonistas, cuando Eduardo (Wardo) azota la laptop de Mark al descubrir que sus acciones han bajado con un derrumbe. He’s wired in… O bien el fantástico diálogo (o más bien su contexto y su forma de decirlo) de Mark durante uno de los juicios: It’s raining. It just started raining, poniendo en claro que no le importa en absoluto el estar ahí, y que prefiere estar en su computadora, como una auténtica máquina humana, configurando y programando, sin poner siquiera atención en el festejo del millonésimo miembro de Facebook. Y sin embargo, ahí lo tenemos al final, en una gran escena final también, pulsando refresh y refresh y esperando ver la notificación de acpetación de amistad, efectivamente sintetizando un tema de actualidad.

La verdad nunca dudé de esta cinta. Ok, cuando corrieron noticias de que se haría un filme basado en la fundación de Facebook (ojo, que no basado EN Facebook) había más de una ceja levantada, pero en cuanto Fincher entró al proyecto, se aseguró calidad. Y vaya calidad. Que si va ganar el Oscar a Mejor Película en esta 83 entrega está por verse, pero algo es seguro: viene con todo, y es efectivamente la cinta a vencer, de luchar por el trofeo. Empezó arrasando con la National Board of Review (Película, Director, Actor, Guión) la cual generalmente es el disparo de salida a la carrera por el Oscar. Desde entonces, ha venido apareciendo una y otra vez en listas de Top 10 del año de críticos, y muchos círculos la han nombrado la mejor. Boston, Detroit, Houston, Indiana, Las Vegas, Los Angeles, New York, San Francisco, y Washington; prácticamente todos, más aparte nominaciones a los Globos de Oro (6) y a los SAG (2), que le ayudan a mantener ese status de frontrunner. Así que de que le vaya bien, no la tiene difícil. Luego veremos eso, pero al menos tiene un Oscar segurito: Guión Adaptado, de Sorkin, y quizás Fincher sea seguro también independientemente de si la cinta se lleva el premio mayor.

The Social Network es el claro ejemplo de lo que es  el cine moderno de ahora. Es una cinta atrapante, una maravilla en la que cada ámbito, cada sector hace su mejor trabajo, y por ende, en conjunto el resultado es tremendo. Dos jóvenes estrellas subiendo (Eisenberg y Garfield), un director en su prime time y un guionista consolidándose como de lo mejor. Un triunfo espeluznante.


Review: The American (2010)

4.5 out of 5

Summary: Rica en ambientación y sentimientos, The American tira a un lado la acción de su premisa y la reemplaza con un thriller emocional contado con mente y retratado con arte.

You thought the film was slow? Well, get ready.

Nieve.

¿Felicidad?

Caminata.

Sospecha.

Cuidado. Peligro. Disparo.

Muerte.

Piensa. Piensa.

Hora de irse. No más seguridad.

The American.

Nueva locación.

Italia.

El retiro está cerca.

Contacto ordena espera.

Caminata.

Castelvecchio.

Un sacerdote.

El sacerdote propone charla.

Dormir.

Mañana: ejercicio.

Paseo por la colonia. Caminata.

Noche de nuevo.

¿Dormir?

No se puede.

Recuerdos.

Asesinato.

Invierno.

Ya no.

Desayuno.

Sí hay un trabajo.

Contacto.

Construir un arma. Hecho.

Caminata.

Paisaje.

Burdel.

Atracción. Mutua.

Mariposa.

Sigamos.

Nuevo día.

Sacerdote.

Ofrece ayuda. Confiesa.

Un mécanico.

Nuevo destino.

Artefactos. Utilería. Gratis. ¿Sospechoso?

Trabajo.

Ejercicio también.

Prueba.

Río. Vamos.

Cliente revisa. Le gusta.

Necesita arreglos.

Hecho.

Mariposa.

Sospechosa.

Prostituta. Cita.

Río. Amor.

Mariposa. Arma.

¿Sospechosa?

Prioridad: abrir bien los ojos.

No confíes.

Hora de entrega. Cambio de plan.

Últimos toques.

Empaquetar.

¿Se dará cuenta?

Fingir.

Sospecha.

Restaurante. Solo.

Baño. Regresa.

Afuera. Camión. Nada. Estuvo cerca. Nos vemos.

Mientras, conspiración. Trabajo.

Procesión. Prostituta. Amor.

Toma de decisión.

¡BUM! Peligro. Corre.

Desgraciada.

Sospechas correctas.

Está aquí. Cuidado. Camina.

 

Te tengo.

Sí.

No.

Amor. Auto. Río.

Ahí está. Ayuda. Sangre. Susto.

Mariposa.

Cinta delicada, elegante. Dejo europeo. Puesta en escena cuidada.

Un hombre amargamente solitario, cuatelosamente precavido.

George Clooney. Sutil actuación. Manejo de emociones. Sentimientos.

Dirección artística. Anton Corbijn, holandés. Trama avanza con silencios. Gran y bello paisaje. Fotografía melancólica.

Música suave, tranquila, clásica. Gran ambientación otorga.

Resto de reparto excelente. Violante Placido, cantante, actriz. Trabajo a la par de Clooney. Química. Huele a femme fatale. Cierto aire de. Hija de Apollonia Vitelli-Corleone, primera esposa, Michael (Pacino). Enorme parecido. Mismo talento.

Thekla Reuten. Buena actuación. Otra femme fatale. Bonita, peligrosa. Nota: En Bruges. Sacerdote, Paolo Bonacelli. Humor entre melancolía. Bondadoso, arrepentido. Muy bien.

****************

The American, titulada por acá como El Ocaso de un Asesino (buena traducción, por fin) es una cinta repleta de sentimentalismo, claramente influida por el film noir y el estilo europeo a los cuales paga respeto. Por tanto, y como tal, avanza de manera lenta -pero nunca aburrida- dando un guiño por aquí y por allá a los detalles que, conforme avance la trama, tomarán importancia. Anton Corbijn dirige con una clara visión del resultado que quiere transmitir, con ayuda de Clooney en un protagónico interesante y muy maduro que no necesita apoyo de nadie. Violante Placido es digna de nombrarse en un rol muy convincente. En general, esta es una cinta subvalorada que debería reconocerse como uno de los mejores logros del año; una delicia narrativa que raya en niveles artísticos altos.


Review: Tangled (2010)

3.5 out of 5

Summary: Tangled contiene todos los elementos para trascender como otro éxito de Disney, si bien en cuanto a memorable se queda corta.

When Rapunzel met Rider…

Admitámoslo, muchos teníamos nuestras dudas sobre el resultado de una nueva historia de princesas de la casa Disney (y una aún sin usar) que sería la primera producida en CGI. O tal vez sólo yo. Lo mismo que me pasó con How To Train Your Dragon más temprano en el año: la pre-juzgué mal. Mi error, sí.

Primero, los hechos: Tangled es, y se transmite en pantalla, la cinta animada más cara en la historia con un presupuesto de 260 millones de dólares, así como en general la segunda más cara, detrás de Pirates of the Caribbean: At World’s End, que costó, según dicen, unos 300 millones. Como ven, este proyecto, además de largo (duró 6 años en total todo el proceso), resultó riesgoso para el estudio, que hizo lo posible para abarcar a la demografía más grande posible, a tal grado de cambiar el título de Rapunzel a Tangled, con la esperanza de que los niños/hombres, y no sólo las niñas/mujeres, se interesaran. Con ello también se propusieron a aumentar el rol masculino protagonista y promoverlo lo suficiente como para asegurar que, aunque la princesa era Rapunzel, el filme no sólo se centraría en ella.

En efecto, Tangled es un título que a distancia se veía tonto, pero resulta totalmente acertado. Son dos historias, cada una centrada en un personaje, y se entrelezan y enredan, y valga la redundancia, se ven involucrados en varios enredos y apuros.

Tenemos a Flynn Rider, un joven ladrón con cierta soltura y gallardía, obviamente inspirado en aquél carismático y legendario actor, Errol Flynn. Él, junto con un par de brutos logra robar la corona de la princesa perdida del reino y corre a buscar un escondite en un bosque cercano. Ella, Rapunzel, una princesa perdida con cabello mágico capaz de curar heridas y rejuvenecer a la gente, atrapada de por vida en una torrecilla en lo más recóndito del bosque anhelando con poder presenciar algún día las linternas que desde el castillo sueltan cada año en el cumpleaños de la princesa perdida, con la esperanza de que ella regrese pronto, si acaso. Y por obra del destino, estos dos personajes muy diferentes se ven envueltos en una situación común. Flynn, un conocedor del mundo, sin sueños que perseguir. Rapunzel, una soñadora sin conocimiento alguno de su mundo.

Esta es la premisa para soltar a rienda una historia clásica de princesas con la novedad de añadirles una aventura digna de envidia de clásicos como The Little Mermaid, y Aladdin. Y es que desde el momento en que nos introducen a Flynn nos percatamos de lo vívida y divertida que va a ser Tangled, aunque es hasta después que realmente nos damos cuenta que Disney le puso empeño a su película animada número 50. Bonita presentación de ella al inicio, por cierto.

El guión (escrito por Dan Fogelman) hace todo lo posible por salirse un poco de decisiones (narrativas) convencionales y hasta clichéladas y se esmera por hacer de Tangled una historia diferente que tampoco pierda de vista los elementos de los cuentos de hadas de antaño de Disney, cuyo toque, seamos honestos, nunca se volverá a ver, aunque se agradece el esfuerzo. Así pues, escuchamos una que otra línea (de diálogo) astuta pero cómica, y varios puntos de la trama principal bien elaborados y llevados a cabo, como el hecho de trenzarle el cabello a Rapunzel en cierto punto, el dibujo de ‘Se Busca’ de Flynn (importante para el plan de Gothel), y sobre todo el giro en el clímax SPOILER ALERT!! cuando Flynn, en un momento decisivo, le corta el cabello a Rapunzel FIN DE SPOILERS.

Sin embargo, a su vez el guión no acierta en otorgarnos un clímax acorde a lo esperado, y resultando algo poco inspirado y medio blando. Es claro que no podían salirse de la norma (todo termina bien para los protagonistas, todo termina mal para el/los antagonista/s), pero también es cierto que podían habernos sorprendido y no dejarnos con un refrito de nudo que se asemeja al de Snow White and the Seven Dwarfs. Asimismo, el punto de transición hacia el clímax (SPOILER Rapunzel descubre que es princesa FIN) se siente apresurado e incluso inverosímil, como con miedo a terminar con un metraje de más de 100 minutos. Me imagino que también esa es otra norma.

El mayor punto a favor de Tangled son sus protagonistas -elemento esencial para no apestar-, personajes muy relatables y llenos de humor, y por qué no, de química: Flynn y Rapunzel. Pero tampoco hay que descontar a secundarios como Pascal, el camaleón que sirve de sidekick de Rapunzel, y la bola de hombres de la taberna; todos ellos se roban uno que otro momentito. Pascal en particular me pareció muy original, con mucho potencial. Se excentan de mención Maximus y Mother Gothel, personajes poco interesantes que bien recuerdan a DreamWorks, y que parecen salidos de allá. A Maximus lo hacen el sidekick de Flynn y para darle humor le dan el comportamiento de un perro. Qué original. Sus escenas están planeadas para soltar risas, pero se queda lejos de ello. Sin duda, lo opaca Pascal. Madre Gothel, por otro lado, un villano simplemente olvidable, sin representar una verdadera amenaza para nadie, y con canciones repetitivas y sosas.

Y hablando de canciones, otra norma de cuentos de hadas, hay algunas que se sienten forzadas y metidas por el hecho de ‘necesitamos canciones’. Cierto, la primera cantada por Rapunzel, es lógica y necesaria para conocerla en unos pocos minutos; la romántica entre Flynn y Rapunzel, no podemos sacarl;, y la última en los créditos, también necesaria. Todavía la de la taberna, la clásica canción que sirve como comic relief medio la paso, ¿pero el resto? Desechable. Lo que sí se reconoce es la música del ganador de varios Oscares, Alan Menken, responsable de melodías tan memorables del Renacimiento Disney.

Ahora, ¿recuerdan lo que dije sobre cómo se notaba el uso del enorme presupuesto en pantalla? Pues se los repito, cada toma de Tangled te sorprende, desde la animación del agua hasta cada minúscula fibra de cabello (¡y ese brillo!), es indudable que el trabajo arduo de todos los animadores involucrados merece un aplauso. Soberbio.

En sí, Tangled me sorprendió. Tampoco es que regrese a los viejos tiempos de Disney, pero sí te deja un buen sabor de boca, te regala un rato de buena diversión, y de paso de da una historia inocente y por lo que es, bien cuidada, con una animación del más alto nivel y una música de calidad. Nada mal.

PD. El doblaje suckea terriblemente. Te acostumbras después de un rato, pero honestamente sigue apestando.


Review: Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I (2010)

4 out of 5

Summary: Con una cinematografía de aplaudirse, esta nostálgica primera parte del final logra cumplir expectativas (ni altas ni bajas) dando una oportunidad al trio de protagonistas de mostrar talento. Oportunidad bien aprovechada, nada menos.

Harry Potter, I have seen your film, and it is fine……..

NOTA: Esta es una reseña de LA PELÍCULA, y no de la transición libro-película. Libre de spoilers indeseados, por cierto.

Parece increíble que la saga más exitosa de la década esté llegando a su fin, pero es cierto. Hace diez años Harry Potter and the Sorcerer’s Stone se encontraba rodando cámaras, y aún todavía este año, muchos de los actores de aquélla seguían filmando bajo la piel de sus respectivos personajes.

En este ambiente de nostalgia nos llega Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I que se transmite básicamente en una road movie del trío de protagonistas que ya conocemos muy bien, buscando encontrar los dichosos Horrocruxes y destruirlos con la finalidad de encabronar y debilitar a Aquél-Que-No-Posee–Cabello-Ni-Nariz que ya anda jalando los hilos aquí y allá.

La cinta comienza apresuradamente. Nos hacen saber el trágico y triste estado del mundo, nos sentamos a la mesa con Lord Voldemort y compañía, vemos por un segundo en pantalla a los Dursley, nos reintroducen a los miembros (que siguen con vida) de la Orden del Fénix y saltamos a la priemra escena de acción todo esto en los primeros 20 minutos fácil. Y también en sólo este tiempo el guionista Steve Kloves logra decepcionarnos ignorando por completo un punto emocional de gran poder dramático: la reconciliación entre Harry y su única familia de sangre: Petunia y Dudley. La verdad no sé por qué no lo aprovecharon, ni siquiera para darles un buen final a estos pequeños personajes. Pero luego pienso que a lo mejor y los despiden al final de la siguiente entrega, en el verdadero final. El caso es que pareció un desperdicio; si no pensaban darles ni UNA línea, mejor no los hubieran puesto y ya.

Desde un inicio, la primera parte de este súperfinal amenazó con ser muy lento, quizás tedioso, con poca acción y mucha exposición al centrarse principalmente en tres personajes, mientras que la segunda parte sigue amenazando con tener demasiada acción (y ese 3D postproducido). Y es cierto, esta vez Daniel, Rupert y Emma se encuentran prácticamente solos sin actores de personajes que les sirvan de soporte. De esta manera, estas tres jóvenes estrellas cargan con una cinta por primera vez y la sacan adelante mostrando una buena capacidad dramática por explotar. El resto del cast se reduce meramente a cameos: Ralph Fiennes, Alan Rickman, Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Brendan Gleeson, Imelda Staunton, Jason Isaacs, todos ellos cameos de personajes que, en esta entrega, no tienen verdaderamente nada que aportar, pero están ahí, y eso ayuda a retener el olor a franquicia que este tipo de filmes deben llevar.

Hablando del cast me parece oportuno mencionar a un par de errores de casting. El primero es Bill Nighy, quien interpreta al nuevo Ministro de Magia, Rufus Scrimgeour, quien, por un lado tiene de plano un personaje flojo metido a la fuerza, y por otro parece no querer esforzarse mucho en él, lo que resulta en una colaboración vacía y completamente olvidable una vez que se llega a la mitad de la cinta. El otro inquilino es el señor Rhys Ifans que interpreta a un ‘supuestamente’ excéntrico Xenophilius Lovegood que resulta poco, si acaso, extravagante. Rhys simplemente parece no estar en control de su personaje que igualmente se siente metido a la fuerza.

Y bueno, ni hablar de John Hurt que es prácticamente insultado al aparecer, tal como los Dursley, por un escaso segundo, y me parece que sin diálogo.

Uno de los problemas con las cintas de Harry Potter es que por momentos pierden fluidez; el tono y ritmo, tan importantes para la edición y narrativa. Kloves, quien debería tener una visión mucho más concisa de lo que es este mundo, entrega un guión en general sólido, pero muy imperfecto, que resulta una mentada de madre para los no lectores de los libros (lo siento  mucho, pero es verdad), quienes se verán angustiados por no entender bien el concepto de un Horrocrux, o de dónde provienen personajes como Mundungus Fletcher y la reaparecida Fleur Delacour. Lo que hay que entender es que Kloves se enfoca, como su suplente le mostró en Harry Potter and the Order of the Phoenix, no en lo superficial, la búsqueda de los Horrocruxes per se, sino en la relación y el desarrollo de ésta entre los personajes principales, Harry, Ron, y Hermione, así como el aspecto de maduración por el que atraviesan, que es lo que al final definirá todo como quien dice. Es por esto que las tres mejores escenas del filme tienen que ver con ello. Iré de menor a mayor.

Primero, y esta es a su vez una decepción, aquella en que Harry visita la tumba de sus padres en Godric’s Hollow, una escena bien hecha, correctamente emotiva y satisfactoria hasta el momento en que me la cortan para pasar al preámbulo de la siguiente escena de acción. Así que se siente medio incompleta, pero por lo que es, está muy bien. La segunda sería el suceso que se toma aquí como clímax dramático (a falta de uno real), la muerte de un personaje que, a pesar de no tener tantas apariciones a lo largo de la saga fílmica, sí pega bastante durito. La tercera, y la mejor en mi opinón, la discusión acalorada entre Harry y Ron durante uno de sus tantos días acampando, la cual me pareció perfectamente lograda por ambos actores, así que, bravo.

Y no se dejen llevar por el choteadísimo ‘esta entrega es mucho más oscura que la anteior’, porque la cinta encuentra momentos para amainar y cortar ligeramente la deprimente tristeza del ambiente. Uno brillante es la infiltración al Ministerio en donde David O’Hara (como Albert Runcorn), y Steffan Rhodri (como Reg Cattermole) sí se roban el momento cómicamente. Una escena digna de tenerse.

Ahora bien, David Yates, el director de quien ya estamos acostumbrados nos da indudablemente SU mejor entrega de la saga hasta el momento, aunque difícilmente LA mejor (esa sigue siendo Harry Potter and the Goblet of Fire, naysayers). Aunque puede agobiarnos de vez en cuando ese sentimiento de ‘oscuridad’ mantiene siempre como prioridad el ofrecer una cinta bonita por dentro y hermosa for fuera con seguridad y certeza también de entrar en nuevos terrenos con temas más maduros.

Y con hermosa por fuera me refiero a la preciosa cinematografía de Eduardo Serra, que merece reconocimiento. Se agradece una vez más que Cuarón le haya dado a la saga el giro artístico sobre el cual a veces se apoya cuando no puede ofrecer más (Harry Potter and the Order of the Phoenix). Estamos entonces ante la mejor película del mago-en-proceso-de-maduración visualmente hablando; los efectos -no puede negarse- son más avanzados a cualquiera de los anteriores, obviamente por el avance del tiempo también. Se agradece igualmente que Warner Bros. haya decidido retractarse del estreno en 3D de esta parte que seguramente hubiera echado a perder la cinematografía. (y la cinta en general).

La banda sonora es otro trabajo de calidad al que ya estamos acostumbrados a esperar de esta franquicia. A pesar de la decepción que resultó la noticia de que el legendario John Williams no podría regresar a terminar lo que ayudó a poner en marcha, no es nada malo ver que otro talento -Alexandre Desplat- haya aceptado entrar en su lugar con un resultado sumamente agradable.

Agradable…. Se me pasó hablar de una cosita por cierto. Nada más una mención honorífica a aquellos que tuvieron -y ejecutaron- la gran idea de utilizar una animación estilizada, pero sutil para la lectura del Cuento de los Tres Hermanos un enorme plus. Muy innovador e imaginativo.

La constancia (en el nivel de calidad) de las películas de Harry Potter es de admirarse. Con tanto cambio de director, y con ello de visión, y con ese riesgo de desarrollar cintas antes de que la saga escrita estuviera terminada, es sorprendente cómo es que Warner haya cuidado tan bien esta millionaria propiedad. Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I si bien se siente carente de conclusión nos deja con esa seguridad de que, llegando julio 15, correremos al cine para ver el resto y, por un lado, poder juzgar de manera más amplia esta cinta de dos partes; y por otro, dar finalmente lo que tenía que llegar tarde o temprano: el adiós a Harry Potter y a ese sentimiento de que ‘ya viene la siguiente’.

Buenas.


Review: Buried (2010)

4 out of 5

Summary: Tensa y angustiosa, Buried es un valiente logro narrativo que se mantiene a un ritmo y nivel perfectos para la terrible situación en la que se encuentra el protagonista.

Claustrophobic? This is the film for you!

Eres una persona común y corriente. Estás dormido. Sueñas con un edén. Te despiertas. No ves nada. Buscas a tu alrededor, pero -oh-, NO HAY alrededor. Y definitivamente no estás en un paraíso. Estás atrapado en una caja/ataúd de madera barata, enterrado a varios metros por debajo del suelo. Esto es lo que le sucede (minus el sueño) a Ryan Reynolds (aunque aquí por alguna extraña razón lo conocen como Paul Conroy) mientras se encontraba trabajando como camionero en Irak. Y con él sólo se encuentran un puñado de objetos inanimados que le servirán de mucha o de poca ayuda: un encendedor, un celular, una luces, un cuchillo y no sé qué más.

Pronto, Paul se da cuenta de que se encuentra en una situación mortal. Fuera de que no tiene agua ni comida ni comodidad, lo más indispensable para sobrevivir se le está agotando: oxígeno. Convertido a medida de tiempo le quedan unos 90 minutos de vida. Y a nosotros también nos quedan 90 minutos de metraje.

A lo largo de la cinta, vemos una carrera contra el tiempo por salir de esta caja, y en efecto, el director español Rodrigo Cortés logra una verdadera hazaña digna de reconocerse: el mantener un drama a buen nivel en base y en torno a un sólo personaje y a una sola locación -por ponerlo así-. De esta manera nos coloca en el mismo dilema que el protagonista y nos confina a un  encierro claustrofóbico del cual, al igual que Paul (Ryan), queremos desesperadamente salir.

Esta valiente decisión (del director) resulta en una cinta difícil de ver y digerir. Desde los primeros segundos, en donde sólo escuchamos una respiración y movimiento, sabemos que no es una cinta convencional en lo absoluto, y la hora y media de duración se puede pasar lenta y sentir más larga. O se puede pasar aburrida. Por las reacciones de la sala en la que me encontraba puedo asegurar que hubo uno que otro que no aprobaron la cinta. Cada santo elogia su parroquia, supongo. Hablemos un poco más de ese encendedor, ese celular, el cuchillo, y la linterna, los verdaderos personajes secundarios de la cinta.

1. El encendedor. De marca Zippo, este encendedor tiene buen carisma………….. Bueno, tiene buen uso. El problema es que mientras más se use, se reduce aún más el tiempo de vida de Paul. Y es Paul mismo el encendedor de la cinta, si me entienden. Ryan Reynolds es quien provee la chispa de la historia; un hombre común y corriente, que simplemente se encontró en el lugar equivocado en el tiempo equivocado. Ryan carga con todo el filme y disipa cualquier prejuicio de su capacidad actoral, demostrándonos que, cuando quiere, puede  mostrar un rango de sentimientos en pantalla y transmitirlos al espectador, incluso hallando uno que otro momento para lucir también su clásica faceta cómica de manera sublime, todo gracias a un guión fuerte que utiliza todos los recursos posibles (sepultadamente hablando) para desarrollar una narrativa caótica pero ordenada. Bravo entonces, señor Reynolds, por mostrar por lo menos una vez no ser sólo una cara bonita.

2. El celular. Un celular básico, nada lujoso, y un arma poderosa para la situación en la que se encuentra Paul. Este elemento es el que conecta a Paul con el mundo exterior, para buscar ayuda y para lamentarse, como se vea. De la misma manera, es lo que conecta de alguna manera al espectador con la historia en desarrollo y nos permite conocer y ahondar en la vida de este pobre señor Paul Conroy. Paul marca y se conecta con el FBI, sus superiores en su trabajo, un grupo de rescatistas, su esposa, los terroristas mismos, y otros, que sirven narrativamente hablando para evitar monotonía. y dramáticamente hablando para aportar tensión de manera inteligente y nada forzada. Nada en la cinta se siente forzado, de hecho, y eso es muy importante. Todos estos personajes (terciarios) al teléfono se sienten tan reales que te los puedes imaginar y son estas llamadas las que forman la trama en sí, y la ponen en marcha.

3. El cuchillo. Menos útil que el celular, pero bastante importante también, y al verlo en el repertorio de artefactos con los que cuenta Paul sólo se puede pensar en un verdadero uso de él: suicidio. En efecto, este pensamiento pasa por la cabeza de Paul, pero su deseo de sobrevivir y ver de nuevo a su familia le gana. El peligro y el antagonismo de esta cinta recae en el terrorista con el que Paul mantiene varias conversaciones buscando una forma de negociar -de ser posible- un rescate a cambio de lana. Este es el antagonista pasivo. El otro, el activo, es el miedo, la desesperación, y por qué no, la claustrofobia. Paul ni siquiera sabe en qué lugar de Irak se encuentra, sólo sabe que debe estar en el país, puesto que puede escuchar bombardeos en el exterior, encima de él. Sus recursos para sobrevivir se agotan también, en la forma de la falta de oxígeno (lo que restringe el uso del encendedor), las pilas de la linterna, y la batería del celular, 3 elementos importantísimos de esperanza para él. El reducido espacio de la caja, apenas acorde al tamaño de una persona le provoca ansiedad, y a nosotros también. Es una verdadera situación y sensación de angustia.

4. La linterna. El reemplazo efectivo del consume-oxígeno (el encendedor), una lamparita que no funciona muy bien que digamos, y cuyas pilas también amenzan con dar lo último de sí en algún momento. La liternita es lo que queremos ver nosotros: un rescate exitoso, que Paul vea la luz de nuevo, y en muchos momentos nos preguntamos si esto sucederá o no, quizás lo que nos mantiene interesados (a algunos) a lo largo del metraje.

Buried plantea un estilo innovador en donde no importa lo que suceda afuera, sino lo que sucede adentro y lo que pasa por la mente del protagonista, aunque eso no signifique que al final lo conozcamos bien. La edición ahí está, muy bien lograda, la cinematografía no tiene importancia, pero lo mejor radica en el guión de Chris Sparling, premiado como el mejor (original) por la National Board of Review, y la dirección de Cortés quien ha citado a los filmes del maestro Alfred Hitchcock como fuente de inspiración para esta claustrofobia hecha película.


Review: The Town (2010)

4.5 out of 5

Summary: Una mezcla en donde los elementos, combinados, encajan unos con otros con fluidez: guión, actuaciones, aspectos técnicos, y una esforzada y fuerte dirección del Ben.

The Film Galore’s back to action with this review!

Buenas. Algo como ciento cuarenta y ocho días han pasado desde el último post oficialmente publicado en este espacio de opinión y quizás algunos de ustedes pensaron que había tirado la toalla (sin albur), o había desertado, o simplemente ya me daba flojera seguir publicando, o se me había acabado el material.

Pues resulta que tengo una muy buena excusa…

No, no tengo una excusa verdadera. Siendo honestos, las dos últimas posibilidades anteriores [éste es el momento en el que su vista salta un par de líneas arriba] son ciertas. Ok, me la pasé un mes desconectadón de la web por unos problemas técnicos que padeció mi laptop (semejantes a una AH1N1 humana), pero eso se arregló eventualmente. Y pensándolo bien, sí tengo una excusa, siendo es a su vez una meta personal que me gustaría compartir, y es que me la he pasado una buena parte del tiempo en estos 3 meses dando un recorrido -que hasta el momento ha valido mucho la pena- por filmes del siglo pasado, y no más recientes que los 80s, que me han ayudado a dándome una idea mucho más concreta y específica (pero también más amplia) del arte que nos trae aquí. Filmes de los cuales más tarde hablaremos.

Pero por el momento concentrémonos en el post de ahora, no sin antes añadir que sé muy bien que les debo un review de Inception (y quizás se los vaya a deber eternamente), pero lo compensaré con muchas más reseñas el próximo año. ¿Les parece?

Bien, el filme que nos trae aquí el día de hoy es uno que se estrenó hace un par de meses y que en nuestro vecino del norte ya se está comercializando en formatos caseros: The Town.

Ben Affleck dirige, actúa y sirve como guionista de esta cinta de crimen, situada en Boston, Massachusetts, supuestamente llena de pandillas y bandas de criminales, y precisamente habla de ello, y de cómo es en cierto modo una forma de vivir. La capital de asaltos a bancos.

La historia es sencilla: Doug MacRay (Affleck) es miembro de un cuarteto de ratas, literalmente, que hacen su “trabajo” y viven prácticamente cuidándose la espalda de los cops. Pero verán, Doug quiere cambiar, o mejor dicho algo sucede que hace que Doug quiera cambiar y dejar atrás sus días como criminal; una especie de retiro temprano.

Ben Affleck toma lo que es básicamente una heist movie y le añade un drama salido de la novela de Chuck Hogan, Prince of Thieves, en la cual el filme está basado. Sorpresivamente, este guión es, de manera resumida, muy bueno. Cierto, le sobran francamente muchas cosas que no hacen diferencia en el producto final y deja algunos cabos sueltos. Por ahí en el final hay uno enorme, pero si algo se agradece es que se le pone bastante atención a los personajes sin comprometer a la acción que, la verdad sea dicha, está impecablemente dirigida -no son los génericos balazos de películas veraniegas. Hay persecuciones, hay golpes, explosiones y demás, todo ello formando parte de un trabajo de edición de calidad; con sonido, bien mezclado y editado; y una cinematografía de las cuales no hay queja alguna.

Sin embargo, en el fondo tenemos a una típica película que ya hemos visto antes. Affleck inserta algunos elementos que parecerán nuevos y la hace MUY distante de la basura que pudo haber sido. Pero donde la dirección acierta, la actuación falla, y es que la cinta a su vez pudo haber sido mucho más de haber el señor Affleck elegido a un protagonista que no fuera él, puesto que él es uno de los puntos más débiles. El resto del cast hace su trabajo respectivo, pero no en el mismo equilibrio. Tenemos a un Jeremy Renner, gozando de un moméntum envidiable en Hollywood (merecido, por supuesto), y a un Jon Hamm que también se encuentra en un estado de fama y aclamo por su rol estelar en la serie televisiva Mad Men. Y luego están Rebecca Hall y Pete Postlethwaite que finalmente le sacan lo mejor a sus personajes -en especial Pete-, y el otro par de estrellas que, al revés, no muestran el talento que deberían de mostrar: Blake Lively, que de alguna extraña manera ya es estrella de cine (¿alguien me puede explicar?), y el ya mencionado Ben Affleck.

Chris Cooper es la estrella invitada del show, quien aparece en algún momento a la mitad del filme y no se vuelve a ver de nuevo, reduciéndose su rol a prácticamente un mero cameo. ¿Desperdiciado? You bet, aunque a deicr verdad es un excelente cameo; una de las mejores escenas del filme.

A pesar de todo se trata de un ensemble que levanta cejas y cuyo trabajo en su conjunto le da a la cinta el alma por decirlo de esa manera. Pero lo verdaderamente sobresaliente y que nos deja como resultado The Town es el talento de Ben Affleck tras las cámaras que se deja ver en una dirección concisa y que nunca pierde detalle de lo que se quiere mostrar en pantalla. Primero lo vimos empezar con el pie derecho con Gone Baby Gone -su debut directorial-, otra cinta de crimen situada en Boston con un cast también de delicia: Casey Affleck (hermanito de Ben), Michelle Monaghan, Ed Harris (ED!), y el siempre confiable Morgan Freeman. Una excelente cinta, que comparte con The Town fallas menores en el guión (el personaje de Freeman y sus intenciones, por ejemplo), pero nada que la retracte de ser un muy buen logro. Y ahora con con su segunda cinta, nuestro querido Ben les dice a todos los escépticos que su primera ronda no fue ningún golpe de suerte, sino un golpe de talento y que viene a dar más, aunque aún no acaba con ésta porque en plena temporada de premios The Town anda forcejéandose con un puñado de cintas por ganar un poco de amor oscaril, ya sea como pilón entre las 10 nominaciones a Mejor Película, o bien, como otra nominación para Renner, el brillo innato de la cinta. Pero de eso ya hablaremos y veremos luego.