Of cinema and other drugs…

Review: Tangled (2010)

3.5 out of 5

Summary: Tangled contiene todos los elementos para trascender como otro éxito de Disney, si bien en cuanto a memorable se queda corta.

When Rapunzel met Rider…

Admitámoslo, muchos teníamos nuestras dudas sobre el resultado de una nueva historia de princesas de la casa Disney (y una aún sin usar) que sería la primera producida en CGI. O tal vez sólo yo. Lo mismo que me pasó con How To Train Your Dragon más temprano en el año: la pre-juzgué mal. Mi error, sí.

Primero, los hechos: Tangled es, y se transmite en pantalla, la cinta animada más cara en la historia con un presupuesto de 260 millones de dólares, así como en general la segunda más cara, detrás de Pirates of the Caribbean: At World’s End, que costó, según dicen, unos 300 millones. Como ven, este proyecto, además de largo (duró 6 años en total todo el proceso), resultó riesgoso para el estudio, que hizo lo posible para abarcar a la demografía más grande posible, a tal grado de cambiar el título de Rapunzel a Tangled, con la esperanza de que los niños/hombres, y no sólo las niñas/mujeres, se interesaran. Con ello también se propusieron a aumentar el rol masculino protagonista y promoverlo lo suficiente como para asegurar que, aunque la princesa era Rapunzel, el filme no sólo se centraría en ella.

En efecto, Tangled es un título que a distancia se veía tonto, pero resulta totalmente acertado. Son dos historias, cada una centrada en un personaje, y se entrelezan y enredan, y valga la redundancia, se ven involucrados en varios enredos y apuros.

Tenemos a Flynn Rider, un joven ladrón con cierta soltura y gallardía, obviamente inspirado en aquél carismático y legendario actor, Errol Flynn. Él, junto con un par de brutos logra robar la corona de la princesa perdida del reino y corre a buscar un escondite en un bosque cercano. Ella, Rapunzel, una princesa perdida con cabello mágico capaz de curar heridas y rejuvenecer a la gente, atrapada de por vida en una torrecilla en lo más recóndito del bosque anhelando con poder presenciar algún día las linternas que desde el castillo sueltan cada año en el cumpleaños de la princesa perdida, con la esperanza de que ella regrese pronto, si acaso. Y por obra del destino, estos dos personajes muy diferentes se ven envueltos en una situación común. Flynn, un conocedor del mundo, sin sueños que perseguir. Rapunzel, una soñadora sin conocimiento alguno de su mundo.

Esta es la premisa para soltar a rienda una historia clásica de princesas con la novedad de añadirles una aventura digna de envidia de clásicos como The Little Mermaid, y Aladdin. Y es que desde el momento en que nos introducen a Flynn nos percatamos de lo vívida y divertida que va a ser Tangled, aunque es hasta después que realmente nos damos cuenta que Disney le puso empeño a su película animada número 50. Bonita presentación de ella al inicio, por cierto.

El guión (escrito por Dan Fogelman) hace todo lo posible por salirse un poco de decisiones (narrativas) convencionales y hasta clichéladas y se esmera por hacer de Tangled una historia diferente que tampoco pierda de vista los elementos de los cuentos de hadas de antaño de Disney, cuyo toque, seamos honestos, nunca se volverá a ver, aunque se agradece el esfuerzo. Así pues, escuchamos una que otra línea (de diálogo) astuta pero cómica, y varios puntos de la trama principal bien elaborados y llevados a cabo, como el hecho de trenzarle el cabello a Rapunzel en cierto punto, el dibujo de ‘Se Busca’ de Flynn (importante para el plan de Gothel), y sobre todo el giro en el clímax SPOILER ALERT!! cuando Flynn, en un momento decisivo, le corta el cabello a Rapunzel FIN DE SPOILERS.

Sin embargo, a su vez el guión no acierta en otorgarnos un clímax acorde a lo esperado, y resultando algo poco inspirado y medio blando. Es claro que no podían salirse de la norma (todo termina bien para los protagonistas, todo termina mal para el/los antagonista/s), pero también es cierto que podían habernos sorprendido y no dejarnos con un refrito de nudo que se asemeja al de Snow White and the Seven Dwarfs. Asimismo, el punto de transición hacia el clímax (SPOILER Rapunzel descubre que es princesa FIN) se siente apresurado e incluso inverosímil, como con miedo a terminar con un metraje de más de 100 minutos. Me imagino que también esa es otra norma.

El mayor punto a favor de Tangled son sus protagonistas -elemento esencial para no apestar-, personajes muy relatables y llenos de humor, y por qué no, de química: Flynn y Rapunzel. Pero tampoco hay que descontar a secundarios como Pascal, el camaleón que sirve de sidekick de Rapunzel, y la bola de hombres de la taberna; todos ellos se roban uno que otro momentito. Pascal en particular me pareció muy original, con mucho potencial. Se excentan de mención Maximus y Mother Gothel, personajes poco interesantes que bien recuerdan a DreamWorks, y que parecen salidos de allá. A Maximus lo hacen el sidekick de Flynn y para darle humor le dan el comportamiento de un perro. Qué original. Sus escenas están planeadas para soltar risas, pero se queda lejos de ello. Sin duda, lo opaca Pascal. Madre Gothel, por otro lado, un villano simplemente olvidable, sin representar una verdadera amenaza para nadie, y con canciones repetitivas y sosas.

Y hablando de canciones, otra norma de cuentos de hadas, hay algunas que se sienten forzadas y metidas por el hecho de ‘necesitamos canciones’. Cierto, la primera cantada por Rapunzel, es lógica y necesaria para conocerla en unos pocos minutos; la romántica entre Flynn y Rapunzel, no podemos sacarl;, y la última en los créditos, también necesaria. Todavía la de la taberna, la clásica canción que sirve como comic relief medio la paso, ¿pero el resto? Desechable. Lo que sí se reconoce es la música del ganador de varios Oscares, Alan Menken, responsable de melodías tan memorables del Renacimiento Disney.

Ahora, ¿recuerdan lo que dije sobre cómo se notaba el uso del enorme presupuesto en pantalla? Pues se los repito, cada toma de Tangled te sorprende, desde la animación del agua hasta cada minúscula fibra de cabello (¡y ese brillo!), es indudable que el trabajo arduo de todos los animadores involucrados merece un aplauso. Soberbio.

En sí, Tangled me sorprendió. Tampoco es que regrese a los viejos tiempos de Disney, pero sí te deja un buen sabor de boca, te regala un rato de buena diversión, y de paso de da una historia inocente y por lo que es, bien cuidada, con una animación del más alto nivel y una música de calidad. Nada mal.

PD. El doblaje suckea terriblemente. Te acostumbras después de un rato, pero honestamente sigue apestando.

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