Of cinema and other drugs…

Review: Buried (2010)

4 out of 5

Summary: Tensa y angustiosa, Buried es un valiente logro narrativo que se mantiene a un ritmo y nivel perfectos para la terrible situación en la que se encuentra el protagonista.

Claustrophobic? This is the film for you!

Eres una persona común y corriente. Estás dormido. Sueñas con un edén. Te despiertas. No ves nada. Buscas a tu alrededor, pero -oh-, NO HAY alrededor. Y definitivamente no estás en un paraíso. Estás atrapado en una caja/ataúd de madera barata, enterrado a varios metros por debajo del suelo. Esto es lo que le sucede (minus el sueño) a Ryan Reynolds (aunque aquí por alguna extraña razón lo conocen como Paul Conroy) mientras se encontraba trabajando como camionero en Irak. Y con él sólo se encuentran un puñado de objetos inanimados que le servirán de mucha o de poca ayuda: un encendedor, un celular, una luces, un cuchillo y no sé qué más.

Pronto, Paul se da cuenta de que se encuentra en una situación mortal. Fuera de que no tiene agua ni comida ni comodidad, lo más indispensable para sobrevivir se le está agotando: oxígeno. Convertido a medida de tiempo le quedan unos 90 minutos de vida. Y a nosotros también nos quedan 90 minutos de metraje.

A lo largo de la cinta, vemos una carrera contra el tiempo por salir de esta caja, y en efecto, el director español Rodrigo Cortés logra una verdadera hazaña digna de reconocerse: el mantener un drama a buen nivel en base y en torno a un sólo personaje y a una sola locación -por ponerlo así-. De esta manera nos coloca en el mismo dilema que el protagonista y nos confina a un  encierro claustrofóbico del cual, al igual que Paul (Ryan), queremos desesperadamente salir.

Esta valiente decisión (del director) resulta en una cinta difícil de ver y digerir. Desde los primeros segundos, en donde sólo escuchamos una respiración y movimiento, sabemos que no es una cinta convencional en lo absoluto, y la hora y media de duración se puede pasar lenta y sentir más larga. O se puede pasar aburrida. Por las reacciones de la sala en la que me encontraba puedo asegurar que hubo uno que otro que no aprobaron la cinta. Cada santo elogia su parroquia, supongo. Hablemos un poco más de ese encendedor, ese celular, el cuchillo, y la linterna, los verdaderos personajes secundarios de la cinta.

1. El encendedor. De marca Zippo, este encendedor tiene buen carisma………….. Bueno, tiene buen uso. El problema es que mientras más se use, se reduce aún más el tiempo de vida de Paul. Y es Paul mismo el encendedor de la cinta, si me entienden. Ryan Reynolds es quien provee la chispa de la historia; un hombre común y corriente, que simplemente se encontró en el lugar equivocado en el tiempo equivocado. Ryan carga con todo el filme y disipa cualquier prejuicio de su capacidad actoral, demostrándonos que, cuando quiere, puede  mostrar un rango de sentimientos en pantalla y transmitirlos al espectador, incluso hallando uno que otro momento para lucir también su clásica faceta cómica de manera sublime, todo gracias a un guión fuerte que utiliza todos los recursos posibles (sepultadamente hablando) para desarrollar una narrativa caótica pero ordenada. Bravo entonces, señor Reynolds, por mostrar por lo menos una vez no ser sólo una cara bonita.

2. El celular. Un celular básico, nada lujoso, y un arma poderosa para la situación en la que se encuentra Paul. Este elemento es el que conecta a Paul con el mundo exterior, para buscar ayuda y para lamentarse, como se vea. De la misma manera, es lo que conecta de alguna manera al espectador con la historia en desarrollo y nos permite conocer y ahondar en la vida de este pobre señor Paul Conroy. Paul marca y se conecta con el FBI, sus superiores en su trabajo, un grupo de rescatistas, su esposa, los terroristas mismos, y otros, que sirven narrativamente hablando para evitar monotonía. y dramáticamente hablando para aportar tensión de manera inteligente y nada forzada. Nada en la cinta se siente forzado, de hecho, y eso es muy importante. Todos estos personajes (terciarios) al teléfono se sienten tan reales que te los puedes imaginar y son estas llamadas las que forman la trama en sí, y la ponen en marcha.

3. El cuchillo. Menos útil que el celular, pero bastante importante también, y al verlo en el repertorio de artefactos con los que cuenta Paul sólo se puede pensar en un verdadero uso de él: suicidio. En efecto, este pensamiento pasa por la cabeza de Paul, pero su deseo de sobrevivir y ver de nuevo a su familia le gana. El peligro y el antagonismo de esta cinta recae en el terrorista con el que Paul mantiene varias conversaciones buscando una forma de negociar -de ser posible- un rescate a cambio de lana. Este es el antagonista pasivo. El otro, el activo, es el miedo, la desesperación, y por qué no, la claustrofobia. Paul ni siquiera sabe en qué lugar de Irak se encuentra, sólo sabe que debe estar en el país, puesto que puede escuchar bombardeos en el exterior, encima de él. Sus recursos para sobrevivir se agotan también, en la forma de la falta de oxígeno (lo que restringe el uso del encendedor), las pilas de la linterna, y la batería del celular, 3 elementos importantísimos de esperanza para él. El reducido espacio de la caja, apenas acorde al tamaño de una persona le provoca ansiedad, y a nosotros también. Es una verdadera situación y sensación de angustia.

4. La linterna. El reemplazo efectivo del consume-oxígeno (el encendedor), una lamparita que no funciona muy bien que digamos, y cuyas pilas también amenzan con dar lo último de sí en algún momento. La liternita es lo que queremos ver nosotros: un rescate exitoso, que Paul vea la luz de nuevo, y en muchos momentos nos preguntamos si esto sucederá o no, quizás lo que nos mantiene interesados (a algunos) a lo largo del metraje.

Buried plantea un estilo innovador en donde no importa lo que suceda afuera, sino lo que sucede adentro y lo que pasa por la mente del protagonista, aunque eso no signifique que al final lo conozcamos bien. La edición ahí está, muy bien lograda, la cinematografía no tiene importancia, pero lo mejor radica en el guión de Chris Sparling, premiado como el mejor (original) por la National Board of Review, y la dirección de Cortés quien ha citado a los filmes del maestro Alfred Hitchcock como fuente de inspiración para esta claustrofobia hecha película.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s